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Los directivos enfrentan
cotidianamente una serie de nuevos problemas que no pueden ser
resueltos por su experiencia previa. Probablemente hoy el
principal de estos problemas sea comprender cual es su trabajo más
importante, lo que marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso
de su empresa.
EL PRIMER MODELO:
Un modelo es una representación simplificada de la realidad. Usamos
modelos para analizar a la organización desde perspectivas
diferentes y manejables, y la rueda operativa es un modelo sencillo
que muestra las funciones operativas de una organización.
En todas las organizaciones se realizan muchas funciones: se compra,
se produce, se vende, se distribuye, se cobra, se financia y se
vuelve a comprar insumos para producir algo. Ese "algo" es cualquier
producto o servicio. Tanto en IBM como en la
empresa más pequeña se compran se producen y se pagan cosas, y este
ciclo operativo puede ser esquematizado así:

ESQUEMA DE LA RUEDA OPERATIVA:
Todas las ruedas
operativas son básicamente iguales. La secuencia de operaciones de
IBM, con miles de empleados, es igual a la de una empresa
unipersonal. En ambos casos existen las funciones de "comprar",
"vender", "cobrar", "pagar".
Todas las organizaciones
existen para ofrecer productos o servicios (P/S). Incluso si su P/S
se brinda sin cargo - como ocurre con los servicios de un Hospital
público o de la Policía Federal - en todos los casos hay que
producirlo.
La decisión de qué servicio se van a ofrecer al mercado es
estratégica; surge de la idea que tiene el líder en la cabeza cuando
decide iniciar su emprendimiento. Su idea es el núcleo de la
empresa. Luego ese líder (podemos llamarlo empresario) decidirá la
forma en que su organización va a realizar las funciones de
producir, vender y cobrar su P/S.
Vender bolígrafos no es lo mismo que brindar servicios. Ofrecer
servicios de seguridad en el subsector público es muy distinto que
ofrecer los mismos servicios en el subsector privado. Por lo tanto "armar una
organización" no es solamente disponer de un edificio, comprar
aparatos o contratar personas; es decidir cuál va a ser el negocio -
público o privado, con o sin fines de lucro, local o nacional,
etcétera -, y cómo se va a realizar cada función de la rueda
operativa. Es tener en cuenta cómo se va a producir qué cosa, a
quien se le va a brindar cada tipo de servicio, o en qué condiciones
se va a realizar la cobranza.
Cada empresa se arma para llevar a la práctica la idea de sus
dueños, pero la idea no basta. Muchas buenas ideas fracasan por una
mala implementación operativa. La idea se materializa a través de
acciones concretas, reflejadas en la rueda operativa.
LA UBICACIÓN DEL DIRECTIVO:
En esta rueda operativa,
¿dónde está el propietario o principal ejecutivo?
En general está "dentro" de la rueda operativa. Trata
de lograr que todas las funciones se lleven a cabo correctamente
para que la rueda no se detenga: que el servicio sea "adecuado" y
que tenga “calidad”, que se venda, que se cobre. Este directivo
también trata de que la rueda operativa "gire más rápido": que se
produzca más, se venda más, se cobre mejor.
Este es el directivo tradicional u operativo. Su principal objetivo
es aumentar la eficiencia. Se ocupa de lo que pasa dentro de la
empresa. Dedica el día a resolver problemas operativos. Busca bajar
“a ojo” sus costos todo lo posible, - porque no tiene un sistema
eficiente de costos -, invierte básicamente en cosas "duras" tales
como edificios y equipamiento, trabaja quince horas por día.
Este directivo se pasa el día apagando incendios y tomando
decisiones operativas. Le queda poco tiempo para pensar
estratégicamente en el desarrollo de su empresa.
LA NUEVA COMPETENCIA:
Este directivo operativo
antes servía. Los mercados eran más estables y se podía esperar que
el año que viene fuera igual a éste. La demanda era creciente y los
clientes pedían siempre más o menos lo mismo. La tecnología cambiaba
lentamente y el país estaba cerrado y "regulado".
Hoy los mercados cambiaron. La demanda ya no supera a la oferta. El
contexto es más turbulento, sorpresivo, complejo y competitivo. El
cambio es permanente, y el "afuera" ahora es más importante que "el
adentro".
Afuera hay otras empresas que además de ser "colegas" compiten con
nosotros. Un servicio más que brindan ellos, es uno menos que
brindamos nosotros. Nuestra rueda operativa podrá funcionar muy
bien, pero esto no sirve de nada si otra empresa se queda con
nuestros clientes.
Las empresas, entonces, no solo compran, producen, venden, o pagan.
También compiten. Esta es la clave hoy.
QUÉ PASA AFUERA ?:
Afuera pasa toda clase de cosas. Cada vez tenemos más
rivales buscando ganar su lugar en el mercado. En especial la
competencia es mayor en mercados en los que los productos o
servicios son muy parecidos, muy poco diferenciados; para los
clientes casi no hay diferencias entre un proveedor de servicios de
seguridad y otro, y tienden a comprar el servicio más barato. La
rivalidad también es más intensa en los mercados en los que nadie se
preocupa por "construir" imagen de marca. En computadoras, por
ejemplo, IBM no es lo mismo que un “clon”. Esa diferencia vale
dinero.
En muchos sectores de servicios - particularmente en los que, como
el de la seguridad, tienen bajas barreras de ingreso, por lo que
muchos están en condiciones de poner una nueva empresa - la
principal fuente de ganancias es la diferenciación. Sin lograr una
buena imagen de marca, en mercados cuyos servicios son muy parecidos
la única forma de vender es vender barato. Esto suele ser un pésimo
negocio.
Además de la mayor competencia, aparecen cambios de contexto que
pueden cambiar completamente nuestro negocio. Cambia lo económico,
lo político, el marco legal, y sobre todo cambian las necesidades de
nuestros clientes individuales e institucionales. Ellos demandan
cada vez con más fuerza mejoras en nuestro servicio, mayores
prestaciones, calidad total... y todo eso cada vez más barato.
SALIENDO DE LA RUEDA OPERATIVA:
Ante esta avalancha de cambios, el trabajo directivo
cambia. Ahora no solo deben tratar de mejorar el desempeño de su
propia rueda operativa. Siguen necesitando aumentar la cantidad,
complejidad y valor agregado de los servicios que se venden, cobrar
más rápido, comprar más barato. Pero además de esto tienen que estar
continuamente atentos a los cambios en su entorno. Deben enfrentar
el mercado con la mente abierta, manteniendo su flexibilidad. Tienen
que comprender mejor los nuevos fenómenos de los negocios para poder
competir mejor.
Hoy la función más importante de un directivo
de la seguridad no es solo hacer adecuadamente su trabajo. Una parte
central de ese trabajo es estar atento al "afuera" de su empresa,
ser capaz de anticipar los cambios y aprovechar las oportunidades
para avanzar y crecer. Para esto, probablemente la mejor arma
competitiva es la calidad de las personas que lo acompañan.
Deberá invertir un poco menos en edificios, instalaciones y
computadoras y mucho más en la selección y entrenamiento de sus
colaboradores, en recolección y procesamiento de información
competitiva, en mejoras de la calidad de su servicio, en marketing y
en la mejora general de la cultura de su empresa.
En síntesis, tienen que ser capaces de salir de su rueda
operativa, dejando de correr tras lo cotidiano, para ver a la
empresa en su contexto más amplio: basarse en sus fuerzas, apuntalar
las debilidades, y aprovechar las oportunidades más rápidamente que
los demás para crecer.
El autor de este artículo, Edgardo Frigo
(
efrigo@mr.com.ar ), es
consultor especialista en management de Seguridad, y profesor
universitario.
Vea sus
antecedentes en
www.forodeseguridad.com/frigo.htm .
Este artículo ha sido publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/admin/adm_5103.htm
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