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Por
Edgardo Frigo
Los clientes
pueden influir de muchos modos en la rentabilidad de una empresa.
En algunos
segmentos existen pequeños clientes individuales que carecen por
completo de poder negociador, por ejemplo los de monitoreo de
alarmas hogareñas.
Pero los
mayores clientes institucionales –tales como por ejemplo las grandes
empresas automotrices–, de servicios –por ejemplo los bancos– y los
grandes clientes públicos tienen gran poder negociador frente a la
mayoría de las empresas de prestación de servicios de Seguridad:
pueden negociar descuentos de precios, mayores plazos de pago,
mejoras en la calidad de servicio, servicios adicionales no
habituales y muchas otras ventajas.
Esto, como
en todo sector económico, es particularmente importante en distintas
circunstancias:
CONCENTRACIÓN DE COMPRADORES
Los
compradores ganan poder negociador cuando están concentrados o
compran en grandes volúmenes. Este es el caso de los mayores grupos
empresarios, las cadenas de shopping centres, los bancos con cientos
de sucursales, las principales empresas de prestación de servicios
públicos, etcétera.
PRODUCTO POCO DIFERENCIADO
Cuando el
servicio que prestan las empresas competidoras no está
suficientemente diferenciado, se comporta como una "commodity" y se
compra por precio. Esto ocurre con muchos de los servicios del
sector particularmente en Seguridad Física, varios segmentos de
Seguridad Electrónica, transporte básico de caudales, consultoría,
investigaciones y entrenamiento de baja complejidad, etcétera.
Las organizaciones que han logrado alguna clase de diferenciación
pueden cobrar aranceles superiores, aunque en los últimos tres años
el margen diferencial de precio se ha reducido drásticamente.
COSTO DE CAMBIO DE PROVEEDOR
Cuando
cambiar de proveedor no tiene un costo importante para el cliente,
éste gana poder negociador. Cambiar de proveedor de servicios de
Seguridad en mercados tan indiferenciados casi no tiene costo para
la mayor parte de los clientes. Esto representa un fuerte factor
disuasivo para el aumento de precios, y obliga a los proveedores a
una continua renegociación de precios desde una posición de
debilidad, incluso frente a sus clientes estables.
POSIBILIDAD DE INTEGRACIÓN HACIA ATRÁS
Existen
clientes con la posibilidad cierta de “integrarse hacia atrás” para
brindarse su propio servicio de Seguridad.
Este es el caso de cualquier gran cliente institucional que decida
contratar su propio personal de Seguridad. Ha habido numerosos casos
en este sentido, de grandes clientes institucionales que deciden
organizar su propia seguridad luego de sufrir experiencias
desafortunadas con compañías de Seguridad contratadas.
En los segmentos más indiferenciados de la oferta, tales como los
servicios básicos de guardias de Seguridad o de Seguridad
Electrónica, que el cliente se integre hacia atrás y produzca sus
propios servicios de Seguridad no resiente la calidad de estos
servicios. De hecho, en algunos casos estos servicios propios son de
muy alta calidad, equiparables a los mejores del mercado.
Pero en
Seguridad, al igual que en cualquier otro sector económico, no
existe la magia. Cuando un cliente decide montar su propia
estructura de seguridad y obtiene un servicio mejor que el que le
prestaban las empresas de Seguridad Privada contratadas, seguramente
también sus costos son más altos que los que pagaba. Ocurre que, en
general, aquí hay un fuerte componente de costos ocultos y de
subsidios cruzados, que no existe cuando se contrata a un proveedor
externo.
BAJAS GANANCIAS DE LOS CLIENTES
Los clientes
que ganan mucho dinero tienden a preocuparse menos por sus costos de
Seguridad. En cambio cuando los clientes tienen baja ganancia,
tratan de minimizar todos sus costos. Esto ocurre con muchos
clientes institucionales que están en dura competencia en sus
propios mercados, y buscan negociar fuertes descuentos en los
precios de todos sus proveedores, sobre todo en los más fácilmente
presionables, que son los que venden commodities.
El tema es que en Seguridad, a diferencia de lo que ocurre en otros
sectores económicos, las empresas del sector no pueden trasladar a
sus proveedores (que en SF son casi por completo mano de obra) los
descuentos que hacen a sus clientes. Si un cliente paga aranceles
inferiores a los de práctica en el sector, la empresa de Seguridad
no puede negociar bajas de salario con sus empleados, porque ya paga
el mínimo que marca la ley.
En esta
situación o bien la empresa de seguridad adopta conductas
fraudulentas o delictivas para proteger su margen de ganancias, o
resigna ganancia neta. De este modo el cliente se beneficia con
parte de la renta producida por el sector de la Seguridad, por su
mayor poder negociador.
RESUMEN
Los
clientes, entonces, compiten por la rentabilidad generada por los
servicios de Seguridad.
Existen segmentos del sector en el que los clientes carecen de poder
negociador. En estos segmentos, la baja de precios es motorizada por
otra fuerza, la de la aguda rivalidad entre numerosas empresas
competidoras.
En otros
segmentos los grandes clientes tienen fuerte poder negociador, y en
ocasiones imponen condiciones que dejan a los competidores en la
disyuntiva de trabajar con ganancias mínimas o directamente por
debajo de su punto de equilibrio o no trabajar. Muchos de estos
clientes institucionales también tienen la capacidad real de
integrarse hacia atrás.
Por lo
tanto, esta fuerza puede ser positiva, neutra o negativa para el
sector, dependiendo el segmento que se considere, y otras variables
como la realidad local, con fuertes diferencias regionales.
Edgardo Frigo, autor de
este artículo (
efrigo@mr.com.ar ,
www.forodeseguridad.com/frigo.htm ),
se especializa en management de Seguridad. Es consultor y profesor
universitario, coordina este Foro de Profesionales Latinoamericanos
de Seguridad, y es Director Académico de la Federación Panamericana
de Seguridad Privada.
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