|
Continuamente escuchamos
hablar de las empresas más competitivas de un mercado, y de la
necesidad de mejorar nuestra competitividad.
Hoy disponemos de muchas herramientas para ir mejorando esta
competitividad, desde la capacitación hasta programas de calidad.
Pero en esencia, ¿qué es la competitividad ? ¿Cómo se la consigue ?
Y después de conseguida, ¿cómo se la mantiene ?
LA PRODUCTIVIDAD
La competitividad está íntimamente asociada con la productividad,
que es el producto obtenido por una unidad de recursos tales como
capital o trabajo. La productividad de los recursos humanos
determina sus salarios; la del capital determina la ganancia que se
obtiene de él.
La productividad de una organización de servicios depende de dos
factores:
- las características del servicio que brindamos, y
- la eficiencia para producirlo.
Para alcanzar una ventaja competitiva sobre nuestros rivales, pueden
elegirse dos caminos: buscar una ventaja en los costos de
producción, o alcanzar en el servicio una diferenciación valiosa
para los clientes. Con una ventaja de costo, se emplean menos
recursos para proporcionar el mismo servicio. Con una ventaja de
diferenciación, se gana más por cada unidad de servicio
proporcionada.
Para mantener la ventaja competitiva esto no es suficiente, porque
las demás empresas están gerenciadas por personas inteligentes.
Siempre surge alguien que quiere quedarse con nuestros clientes, y
nosotros siempre esperamos ganar un cliente más. Entonces, las
ventajas competitivas de cualquier organización se mantienen
mejorando continuamente su productividad.
EL ORIGEN DE LAS VENTAJAS COMPETITIVAS
Las ventajas que hacen que una organización sea mas productiva
surgen del modo en que se hacen las cosas. Se puede tener ventaja en
infraestructura, gestión de recursos humanos, tecnología, logística,
operaciones, gestión comercial u otros aspectos de gestión.
Existen dos clases básicas de ventajas: las comparativas y las
competitivas.
Una VENTAJA COMPARATIVA típicamente surge de la posibilidad de
obtener a bajo precio algún recurso natural o insumo crítico, mano
de obra, energía u otros factores simples de producción.
Las VENTAJAS COMPETITIVAS en general dependen de realizar
inversiones sostenidas para lograrlas y mantenerlas: personal muy
calificado, posicionamiento de marca, tecnologías propias de
proceso, relaciones privilegiadas con los clientes y muchas otras.
Estas ventajas son más difíciles de alcanzar, pero una vez
alcanzadas permiten obtener mayor rentabilidad y sostener esa
rentabilidad en el tiempo.
Pero tarde o temprano nuestros competidores pueden copiar cualquier
ventaja. Entonces el único modo de mantener la ventaja es seguir
mejorando en un proceso continuo, tal vez "a la japonesa".
LOS AUTOS JAPONESES
Para ilustrar lo precedente se puede tomar el ejemplo de las
empresas automotrices japonesas, que en la segunda posguerra
comenzaron vendiendo automóviles de bajo costo. Contaban entonces
con una ventaja de costo basada en la disponibilidad de acero barato
y de una mano de obra muy entrenada y disciplinada, con salarios
mucho más bajos que la mano de obra norteamericana.
- Más adelante las automotrices japonesas construyeron grandes
fábricas de producción masiva. Su ventaja pasó a ser la economía de
escala.
- En un tercer paso, comenzaron a realizar múltiples mejoras de
proceso incorporando cosas tales como los procesos justo a tiempo,
calidad total y otras, antes que norteamericanos y europeos y
siempre a mejor precio.
- Y luego, además de continuar perfeccionando sus procesos de
producción gracias a tecnologías tales como la robotización masiva
de procesos, han mejorado en forma sustancial su tecnología de
producto con creciente innovación y diferenciación. Los automóviles
japoneses más avanzados ya están al nivel de los mejores del mundo,
y siempre a menor precio.
VOLVIENDO A LA COMPETITIVIDAD
Una empresa de servicios competitiva es, entonces, la que puede
alcanzar y sostener una alta productividad, medida contra sus
mejores rivales. Su mercado puede ser mundial o el país, una ciudad,
un solo barrio o un segmento determinado de la demanda.
Para mejorar su productividad una empresa puede tomar dos caminos:
mejorar sus procesos buscando el liderazgo en costos en un mercado,
segmento o nicho, o buscar elementos diferenciadores con respecto a
su competencia. En cualquiera de ambos casos la ventaja e obtiene a
través de la mejora continua, la innovación y el cambio, y abarca la
forma en la que se llevan a cabo todas las actividades de la
empresa.
Cualquier ventaja que logre una empresa solo se mantendrá con
mejoras continuas para perfeccionarla, porque casi todo puede ser
copiado o mejorado.
El origen de la ventaja puede ser cualquier actividad en la Cadena
de Valor de la empresa. Pero las ventajas más duraderas, y que
proporcionan mayor rentabilidad, se relacionan con recursos humanos
muy entrenados y recursos tecnológicos internos cada vez más
sofisticados. Esto obliga a las empresas a mantenerse invirtiendo
continuamente en mejorar su productividad.
EL PAPEL DE LOS DIRECTIVOS
¿Qué papel le toca a cada uno en el proceso? El presidente de la
empresa debe cumplir bien su función: analizar francamente a la
empresa y su entorno, buscar oportunidades en servicios y mercados y
dar los lineamientos políticos para explotarlas. Su principal tarea
es la de mejorar la calidad de su liderazgo, porque la empresa
llegará tan lejos como lleguen el presidente, su visión y su
capacidad de comunicarla.
Para directivos, gerentes y mandos medios, el desafío es
traspasar las barreras de su función actual, comprender el negocio y
su papel en el esquema general. Con hacer bien el trabajo ya no
alcanza. Se debe mejorar la calidad de las tareas realizas, las
iniciativas implementadas, las decisiones tomadas y los resultados
obtenidos (y hablo de mejoras reales, no de mejoras microscópicas).
La empresa será tan competitiva como su gerente menos competitivo.
Cada uno debe ser capaz de responder a las preguntas: "¿ Qué valor
agrega usted a esta empresa ?" y "¿ Porqué usted cree que hoy es más
valioso que el año pasado ?". Ambas son formas diferentes de
preguntar "¿Podríamos reemplazar a Jiménez por alguien más barato?"
Y en general puede ser necesario capacitar, si hay diferencia entre
lo que las personas deberían saber para desempeñar una tarea y lo
que saben realmente. Esto marca la diferencia entre la
competitividad que podría tener una organización y la que tiene
realmente.
El segundo paso es emprender un esfuerzo
sostenido de mejora. De otro modo no solo perderemos clientes
lentamente, - o no los ganaremos, mientas otras empresas crecen -.
Tarde o temprano quedaremos fuera del mercado.
Un proceso de mejora repetido cotidianamente nos permitirá ir
mejorando nuestra productividad, la calidad de nuestros servicios,
nuestra imagen, las relaciones con nuestros clientes... y el margen
de ganancias.
El autor de este artículo, Edgardo Frigo
(
efrigo@mr.com.ar ), es
consultor especialista en management de Seguridad, y profesor
universitario de administración de empresas. Vea sus
antecedentes en
www.forodeseguridad.com/frigo.htm .
Este artículo ha sido publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/admin/adm_5115.htm
|