Escudo del Foro

 Foro de Seguridad

  Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad

< Anterior

Siguiente >.

InicioArtículos > Disciplinas > 4160

 

 

 Inicio 

 El Foro

 Noticias

 Capacitación

 Biblioteca

 Eventos

 Instituciones

 Medios

 Links

 Nos apoyan

 

 Site Map

 Buscador

 Contacto

Terrorismo Trasnacional
La reflexión de un profesional colombiano sobre esta amenaza de carácter geoestratégico

 

Por José Fernando Cuervo Arenas

Esta reflexión busca ambientar al lector en el contexto de una amenaza de carácter geoestratégico, haciendo énfasis en la complejidad del termino y las múltiples formas en que se manifiesta, sumado esto a los intereses de cada nación con respecto a la comunidad internacional.

El uso del terror en todas sus formas es algo con lo que los colombianos hemos tenido que convivir en diferentes épocas de nuestra vida republicana, sin embargo nunca antes como en la presente década el terrorismo había adquirido la connotación de amenaza transnacional.

El término en si mismo aun es materia de discusión entre académicos, políticos y magistrados. Comúnmente identificado como el instrumento del débil contra el poderoso, su uso ha tenido una amplia gama de justificaciones y por supuesto diversos patrocinadores. Allanar su historia es remontarnos al “reino del terror” durante la revolución francesa, tal como lo llamara Edmundo Burke, (1) pasando por las sociedades anarquistas rusas de finales de 1.800 (2), para hacer un alto en el camino en algunos de los genocidios más famosos de la historia como el holocausto nazi, las purgas estalinistas o el brutal régimen de Pol Pot, entre otros.

En tiempos más recientes nuestro referente se ubica en el contexto de la guerra fría y por supuesto las guerras de liberación, éstas últimas en el periodo de la descolonización en las que expulsar al invasor colonial del sudeste asiático, medio oriente y parte de África justificaba todos los medios.(3)

Sin embargo hasta el colapso del bloque soviético a principios de los 90 el terrorismo estaba consignado y de cierta forma limitado territorialmente. La espectacularidad de las imágenes de toma de rehenes a manos de grupos palestinos en aeronaves, sedes diplomáticas o edificios gubernamentales, tenían, si así se pude llamar, cánones de maniobra donde el rehén era la letra de cambio para lograr liberación de presos políticos o reconocimiento internacional.

Trazar la línea divisoria para delimitar la frontera entre ese terrorismo selectivo necesitado de reconocimiento y aceptación internacional (izquierdas y derechas – separatista -étnico) y el que hoy enfrenta el mundo no es fácil. Fue a partir del atentado del metro de Tokio con gas Sarín cuando esa fina línea se franqueó. La posibilidad del uso de armas de destrucción masiva era un hecho. Sus autores, una secta dirigida por un solo hombre de oscuro pasado, proclamándose Jesucristo. Sus victimas, ciudadanos sin una militancia política definida. En una palabra gente común.

A partir de aquí los organismos de inteligencia y los gobiernos supieron que el uso de Armas de Destrucción Masiva ya no era una simple amenaza. Cualquier duda que pudiera subsistir quedó absolutamente despejada con el atentado que burló el más formidable sistema de defensa aérea, diseñado para detectar misiles intercontinentales, de la primera potencia armamentista del globo.

El 11 de septiembre cambiaría toda la concepción de seguridad estratégica definiendo de una vez por todas, la naturaleza de la amenaza. El peligro nuclear este-oeste fue sustituido por el terrorismo de índole transnacional. Su carácter transnacional no se debe exclusivamente a la capacidad táctica sino a la extensión de sus redes de apoyo y patrocinio clandestino de gobiernos afectos.
Podríamos, entonces, construir una definición en la que tengan cabida todos los elementos característicos del terrorismo pero ninguna sintetiza mejor los alcances del terrorismo en todos los tiempos, como la que planteó Paul Wilkinson: “terrorismo es teatro porque actúa con por y para el público”(4) y su connotación transnacional por que a diferencia de las motivaciones ideológicas o separatistas de la segunda mitad del siglo XX, la aldea global proporciona un inimaginable mundo de posibilidades tanto en el ámbito de las telecomunicaciones como en el de la logística.


1. CLARIDAD FRENTE AL TERRORISMO

Una primera condición para enfrentar el problema es tener claridad sobre la naturaleza de las actividades de grupos como las FARC, el ELN, las AUC y el crimen organizado (narcotráfico).
“La motivación política que lleva a cometer delitos violentos no tiene por que ser una eximente ni penal ni moral: en un Estado democrático de derecho más bien debería ser un agravante”. Más aún, “asesinar quita la razón política a los asesinos”.


ARGUMENTACIÓN

No se puede desconocer la naturaleza política del conflicto en Colombia. Hay problemas políticos de fondo en casi todo y para resolverlos es fundamental hacer concesiones políticas, aunque no estén respaldadas democráticamente. Cuando me refiero al respaldo democrático, aludo a que los procesos de paz, por lo general requieren un marco muy especial constitucional y jurídico que no lo puede brindar la carta política vigente.

Es preciso apreciar el significado de esta premisa básica: en nuestro país el conflicto se define por su componente violento y el lucrativo negocio del narcotráfico: las FARC, el ELN, los demás actores armados y quines los secundan han optado por la lucha armada como modo de imponer sus puntos de vista minoritarios. Sus motivaciones son secundarias, ya que lo que prima es que “solo gracias a la lucha armada” aspiran a conseguir sus objetivos.

Aquí están enfrentadas dos concepciones antagónicas y mutuamente excluyentes de resolver conflictos. “Lo fundamental está en peligro, el sistema democrático frente a la amenaza terrorista”.(5) Ante esta amenaza es pertinente establecer los principios de la respuesta social y los limites del accionar democrático.

Los llamados a “dialogar” con los terroristas son recurrentes. Pero es necesario precisar “¿qué tipo de dialogo, sobre qué, con quien, y en qué condiciones?”. Como lo señalara Fernando Savater, “los peligros del paraíso de la buena voluntad son insondables”, donde la retórica usualmente no va acompañada de hechos. Y como en democracia todo es dialogo, tendríamos que saber identificar muy bien las conductas que no lo son y no lo son el secuestro, las balas y las bombas.
El concepto de “dialogo sin limites” encierra por ello un enorme equívoco, además de ser democráticamente inaceptable. Cualquier dialogo con grupos terroristas tendría que someterse a condiciones, la primera de ellas, y la más obvia “consiste en que para hablar sin límites hay que hablar también sin armas”.

El concepto de las negociaciones es otro tema que se ventila con mucha ligereza. Revel,(6) filosofo y ensayista francés, y Savater entre otros critican a quienes sostienen que la paz tiene un precio o que todos tendrán que ceder algo… cosa que se oye con mucha frecuencia a gente con buenas intenciones. Si existe un conflicto, se confía en que todas las partes cedan un poco.
Y ¿qué se esperaría como concesión de los terroristas?. Lo que las FARC ofrecen está claro: devolver unos secuestrados que jamás deberían estar en condición de tales.
A cambio los terroristas esperan un difuso Estado “perfecto” que solo en las soñadas utopías de Tomas Moro y Bacon fue posible (7). ¿Por qué nos empeñamos en recibir las migajas de lo que nos pertenece? ¿Acaso dejar de matar y secuestrar no es el estado natural en que se supone debemos vivir?

En cualquier caso el terror y la violencia asesina son armas inadmisibles en el dialogo democrático. Ante el terrorismo el Estado debe utilizar las armas de la ley y solo de la ley pero todas las armas de la ley. El plan de acción contra el terrorismo debe dejarse de ambigüedades y en él deben también involucrarse los intelectuales demócratas, arrastrando a una sociedad que en ocasiones pareciera anestesiada, presa del rating de los medios de comunicación mediáticos por excelencia.


2. PASADO, PRESENTE, Y FUTURO DEL TERRORISMO EN COLOMBIA

La guerra de guerrillas es un tipo de guerra asimétrica y el terrorismo es ante todo una herramienta.(8) Otros instrumentos como el sabotaje, la incitación a la huelga violenta o la desinformación, hacen parte de una gama de acciones puestas en práctica por las guerrillas desde los años sesenta en el continente americano, popularizadas entre otros teóricos, por Carlos Marighella en su “Mini manual del Guerrillero Urbano”.

Estos conceptos no son nuevos, sin embargo una de las mayores dificultades actuales radica en la calificación que se le otorgue a grupos como FARC, ELN, AUC (ahora en proceso de desmovilización) al tenor de la nueva concepción del terrorismo. El apellido no tiene por que hacer a la criatura mejor o peor pero constituye el acto formal de pertenencia ala sociedad. Calificar a uno u otro grupo de terrorista tiene poca significancia práctica cuando la evidencia histórica nos indica que en mayor o menor grado el terror ha sido un elemento presente en la historia de cada uno de estos grupos.

ARGUMENTACIÓN

Suele afirmarse todo el tiempo y sobre todo desde que la vinculación de las FARC con la cadena del narcotráfico se hizo evidente, que este grupo perdió su ideología y que hoy no son más que bandidos. Un examen serio indicaría entonces, que antes de la conexión de las FARC con el narcotráfico aún tenían ideología y en consecuencia que hay crímenes como el secuestro, el asesinato y el desplazamiento forzoso que si son “legítimos” y no riñen con la ideología y en cambio el tráfico de drogas no.

Si aceptamos la primera premisa, entonces la ideología se repele con el terrorismo, pues hasta algunos años antes del 11-S la comunidad europea y difícilmente los EE.UU. consideraba a estos grupos como terroristas. Todavía hoy es probable que ciertos sectores de algunos países europeos quieran seguir viendo en ellos ideales altruistas. Lo que queda en el imaginario colectivo es que IDEOLOGIA igual a PRINCIPIOS y TERRORISMO igual a BRUTALIDAD (violencia irracional), pasando por alto que: “los más atroces genocidios de la humanidad se han cometido en nombre de las ideologías”(9) (holocausto nazi, colectivizaciones, y Gemeres rojos en Camboya).

Concluyendo, el uso de la violencia y el tráfico de drogas deslegitima todo propósito político. Desde el punto de vista democrático y el deber ser, esto es correcto. El verdadero problema es que quienes sojuzgan el sistema democrático, lo hacen desde fuera y lo consideran una súper estructura burguesa y decadente.

Esta concepción es ciertamente difícil de asimilar para una gran mayoría de nuestra tecnocracia debido a que el dialogo es la base fundamental para cualquier proceso de negociación y no entienden el verdadero significado del terrorismo como herramienta de esta lógica invertida, donde lo decente para el sistema democrático no tiene el menor valor dentro de una concepción antagónica, que aunque anacrónica se rehúsa a abandonar la utopía totalitaria. En esta dinámica, las acusaciones de terroristas son solo un discurso. Ellos se ven y se consideran “luchadores por la libertad”.

Un símil avasallador que nos muestra en qué medida las drogas han sido un medio para llegar al fin lo encontramos en el des financiamiento que sufrió parte del ejercito rojo asentado en Yan’an, cuartel general de Mao Tse-tung en 1941, cuando Stalin decidió suspender el subsidio que hasta el momento había suministrado a los comunistas y que era la no despreciable suma de 300 mil dólares al mes, equivalentes al cambio actual de 45 0 50 millones de dólares. Esto llevó a Mao a buscar otra fuente de financiación que encontró sembrando 12.000 hectáreas de opio, camuflándolas entre sorgo, cuyas ventas le produjeron, según cálculos de los soviéticos, un equivalente al cambio de hoy de 640 millones de dólares (10).

Por lo anteriormente anotado tratar de identificar la metamorfosis de una FARC de origen campesino a una agrupación terrorista, sería darle al terrorismo un distintivo de genero o si se quiere de tipo de guerra. Esto es erróneo pues las FARC ha sido y será siendo una insurgencia en muchos sentidos. Insurgencia para la cual, como hemos dicho antes, el terrorismo debe ser dosificado según el momento político. Sin embargo, si es estimable identificar el momento aproximado en el que se intensifican las acciones de guerra de este grupo.

Hasta principios de los ´90 las FARC tuvieron un comportamiento alineado con la clásica guerra irregular, pero solamente hasta abril de 1996 con la emboscada de Puerres se aprecia la sevicia con todo su rigor. Siguen los hechos de las Delicias, Patascoy, El Billar, Miraflores, San Juanito, Dabeiba-Mutata y finalmente Mitu. La característica de este periodo son las acciones de bloque (concentraciones), que les permite lograr una ventaja momentánea y pensar que la postración del estado es posible.
Es sin lugar a dudas la respuesta enérgica de la fuerza publica durante el siguiente periodo de Pastrana, que por primera vez involucra las instituciones como un todo en el Plan Colombia, lo que desata un repliegue obligado después de los diálogos del Caguan.

Esta frustración se traduce en una impotencia militar que los llevara a desarrollar con mucho mayor ahínco, acciones terroristas imitando las hazañas del otrora M-19.(11) El Atentado contra el Nogal no es la única acción, pero posiblemente si es hasta la fecha la mas espectacular. En conclusión puede afirmarse que el estancamiento y posterior repliegue de la organización en el 2002 es el manifiesto claro del fracaso de la guerra de guerrillas y su mejor alternativa es el terrorismo, que por supuesto incluye el chantaje político del canje.

Con el ELN la evolución del terrorismo tiene una táctica deliberadamente soslayada por la opinión pública y los gobiernos (12). Este grupo es el pionero en una de las prácticas causante de la mayor catástrofe ecológica de la nación a partir de los anos ochenta. Aun es pronto para apreciar en toda su dimensión las consecuencias del derrame de miles de barriles de crudo en nuestra riqueza hídrica y los danos colaterales en el agro, la fauna y la flora. El carácter sistemático y deliberado de semejante conducta llego a tal nivel de demencia que Machuca pasara a la historia como el atentado mas despreciable de toda la historia de este grupo, con el absurdo de que las victimas eran de la mas humilde estirpe campesina, sector de la población que el ELN dice defender.

En consecuencia, el terrorismo en Colombia se manifiesta actualmente como el único recurso disponible de unas guerrillas que atónitas ven como el ímpetu de la libertad y las ganas de vivir se sobreponen al terror. Eliminar el terrorismo de manera definitiva, no importa su motivación, es imposible. Por lo menos en un sistema democrático. Principalmente por que este actúa espoleado por la libertad en todos los órdenes que la misma democracia como sistema esta obligada a promover. Ante esta dialéctica, el camino correcto es minimizar las expresiones terroristas empleando todas las herramientas constitucionales del sistema.


3. TERRORISMO MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y OPINION PÚBLICA

Los atentados terroristas sin cubrir por los medios serían como el árbol que cae en el bosque y nadie lo escucha (Benjamín Netanyahu.). El terrorismo es ante todo un mecanismo bien sincronizado para provocar miedo. El terrorista pretende asustar y, así, dominar y controlar. Quieren impresionar. Ellos actúan con y para el público y solicitan su participación.1

Desde hace no mucho se acusa a los medios de comunicación de prestarse a una neutralidad conveniente y lo cierto es que estos juegan un papel que constituye un arma de doble filo para los terroristas, los gobiernos y la opinión pública. Con alguna razón se dice que los medios han pasado de crear opinión pública a influir en las decisiones gubernamentales.

Uno de los referentes del acto terrorista es “el mensaje”. El acto violento o la amenaza de este debe llegar a un público más amplio. Las victimas inmediatas del homicidio o la explosión solo son parte de la imagen que finalmente se afianzara en el público. La única forma de sentir el miedo es que el mensaje de pánico sea conocido y de esta forma esa sociedad sabrá que el grupo quiere tal o cual cosa. Si ese conglomerado accede o no a sus demandas, depende en gran medida del ambiente histórico, social y político. Pero la reacción inmediata de quienes han recibido el mensaje directamente es de estupor y por supuesto miedo. La historia ha demostrado que ese impacto inicial no dura mucho y finalmente los pueblos se levantan con valor frente al terrorismo.

Los medios pueden desempeñar dos papeles: de idiotas útiles de los acontecimientos, y de franco rechazo ante los mismos. Pero sin ninguna duda el peor de todos es el de la adopción de la neutralidad. Si la transmisión del mensaje proporciona el vehiculo ideal para el objetivo terrorista, la socarrona neutralidad no solo alienta al terrorista sino que transfiere la responsabilidad al estado, justificando de alguna manera la mas insulsa de las razones esgrimida por los facciosos: “el terrorismo es nuestro único camino para defender los pobres y liberarlos de la injusticia”.
Esta premisa no resiste el examen de la historia. Sin embargo el imaginario colectivo no dedica gran parte del tiempo a analizar, y los que si pueden proporcionar ese análisis a la noticia, prefieren explotar el morbo, porque a diferencia de la reflexión, la sangre si proporciona rating y los medios ante todo, son un negocio.

Que hacer entonces?
- El primero en poner la cara debe ser el gobierno.
- Sus declaraciones deben ser contundentes, ágiles, pero ante todo veraces.
- Cuando el periodista no dispone de fuentes y el sector gubernamental le oculta o disfraza la realidad, el comunicador buscara al perpetrador.
- Las imprecisiones o verdades a medias son la excusa ideal para “completar la noticia”.
- Como la censura es el único lujo que no se puede dar un gobierno democrático, La solución para la noticia tendenciosa es anticiparla con la verdad y reconociendo los errores si fuera el caso.


4. LA CORRESPONSABILIDAD HEMISFERICA Y REGIONAL.

El concepto tradicional de frontera, como la delgada línea divisoria entre estados perdió vigencia a la luz de la globalización y la actual agenda mundial que se ocupa entre otros problemas de migraciones, pandemias y aumento de la pobreza como factores fundamentales en la geoestrategia. El terrorismo no solo se encuentra en esta agenda, sino que ocupa el primer lugar. Estemos de acuerdo o no con este planteamiento, el mundo no es el mismo a partir del 11-S.

Podría pensarse que esto es un refrito de algún internacionalista, sin embargo pocas cosas son tan importantes hoy en el nuevo orden mundial como la cooperación y la corresponsabilidad frente a temas comunes como la seguridad. Es evidente que los estados tienen diferentes intereses estratégicos, pero hoy mas que nunca es claro que los países de América Latina tienen dos alternativas: subirse en el tren de la globalización, explotando cuanta oportunidad se presente o aislarse de los grandes mercados, retrocediendo a la demoledora concepción parroquial que ha sumido a los países en vía de desarrollo en el callejón sin salida de la mediocridad y la ineficiencia.

En este contexto el jugador más importante es el narcotráfico y nada mas global que este lucrativo negocio. El narcotráfico paso a ser la mas importante fuente de financiación de las FARC y los grupos ilegales (de justicia privada) en consecuencia, resistirse a esta realidad argumentando una soberanía formal, solo contribuye a despejar el campo a traficantes y guerrillas que estarían encantadas de seguir teniendo su propio solar, mientras los gobiernos se desgastan inútilmente en discusiones semánticas.

Esa nueva concepción de fronteras a las que nos referimos nos indica que las antiguas líneas se han convertido en espacios amplios y difusos, que interconectados forman agujeros negros, dentro de los cuales se desarrolla una dinámica de ilegalidad, en muchos casos, u otra que bien puede ser aprovechada por las partes con propósitos binacionales constructivos.

De cualquier manera la cooperación respetuosa no puede menos que desalentar intenciones delictivas de inmunidad de facto, que ante todo trata de abrir un paraguas de protección impermeable al alcance de las autoridades.


CONCLUSIONES

1. El terrorismo como herramienta de la guerra irregular, presente en una u otra forma y con mayor intensidad en diferentes épocas de nuestra historia, se fortalece ante las posibilidades que ofrece un mundo global. Pero así como la globalidad ofrece ventajas para los violentos, también puede limitar y asfixiar las pretensiones terroristas sobre la base de una unión sin precedentes en América Latina.

2. Nuestras democracias, siendo respetuosas de la voluntad popular y estando obligadas a salvaguardar el sagrado derecho a la libertad, no pueden hacer mas concesiones a los terroristas que las que les permitan incorporarse a la sociedad sin otra cosa a cambio que la dejación automática de las armas.

3. El primer paso para una lucha efectiva contra el terror que debe dar nuestros gobiernos es despojarse del falso sentimiento de culpa que los enemigos de la libertad han fabricado por décadas, haciéndonos creer que autoridad es sinónimo de autoritarismo y que libertad es igual a libertinaje.

4. Nuestras futuras generaciones serán los jueces implacables del momento histórico que nos toca afrontar. Es el momento de aunar voluntades para derrotar la barbarie y entregar una patria posible. El camino es la negociación, pero no de los principios. El sistema democrático con todo y sus debilidades tiene la autoridad moral para exigir y no estamos dispuestos a recibir las migajas de unos asesinos apartidas que olvidando su pasado manchado por la ignominia, pretenden darnos lecciones de moral.

 

Notas aclaratorias

(1) La revolución francesa, una de las épocas mas turbulentas de la historia política de occidente, fue el escenario en el que se aplico el terror de manera sistemática. Tuvo un fin eminentemente político.

(2) Quizá la primera la primera organización que puso en practica el aforismo de Pisacane fue la Norodnaya Volya, o Voluntad del Pueblo, un pequeño grupo de constitucionalistas rusos fundado en 1878 para desafiar al régimen zarista. Pisacane defendía que la función didáctica de la violencia no podría nunca ser sustituida eficazmente por los panfletos, los carteles o las asambleas. Hoffman, Bruce., A MANO ARMADA, Historia del terrorismo.

(3) La descolonización de Asia y África y el derrumbe de los imperios europeos fue una de las consecuencias de la segunda guerra mundial. Algunas luchas se prolongaron hasta finales de los años 70 y en algunos países, aun quedan grupos nacionalistas que enarbolan banderas de lucha contra las antiguas potencias coloniales. Cronología Histórica Universal, Vox Bibliograf S.A, Calabria 108, Barcelona.

(4) Jenkins, Brian Michael, “International Terrorismo: A New Mode of Conflict. Terrorismo es teatro, afirmo Jenkins en su fundamental ponencia de 1974 al explicar como “los atentados terroristas son a menudo coreografiados para atraer la atención de los medios de comunicación.

(5) Savater, Fernando. “Crónica de una batalla sin armas contra las armas”. La campana de Savater para devolver la legitimidad a la lucha contra el terrorismo etarra, a los españoles ha sido clave en las marchas contra ETA.

(6) Revel, Jean Francois. “Como Terminan las Democracias”. Editorial Planeta 1983, P.211. La indolencia que vuelve tan fácil de engañar a las democracias deriva, en parte, de un fallo intelectual en la apreciación de los datos, la evaluación de las amenazas, la elección de las respuestas, la comprensión de los métodos y la intuición de la naturaleza misma del adversario; y, por otra parte, esa debilidad resulta de la facilidad con que la intimidación totalitaria(terrorista) subyuga el espíritu democrático hasta el punto de convencerlo de que ha perdido hasta el derecho a subsistir.

(7) Von der Heydte, Friedrich August. „La guerra irregular moderna”. Capitulo XV, Terrorismo y sabotaje en el combate clandestino.

(8) My. ( r ). Pérez García, Sergio Enrique. Ensayos. Especialista en Estudios Políticos. Profesor Escuela Superior de Guerra, Colombia.

(9) Chang, Jung y Halliday, Jon. “Mao, la historia desconocida”. Taurus. 2006.

(10) El M-19 se destaco por sus temerarias acciones urbanas en momentos en que las guerrillas de las FARC, el ELN y el EPL optaron por un modelo de insurgencia más rural.

(11) La dureza de las criticas de las ONG’s financiadas en gran parte por naciones europeas desarrolladas, contrastan con el mutismo de las mismas ante la gravedad de los crímenes y atentados del ELN contra el medio ambiente.

(12) Hoffman, Bruce. “A mano armada: historia del terrorismo”.

(13) My. ( r ). Pérez García, Sergio Enrique. Ibid.

(14) Los que en el pasado sumieron la nación en la barbarie con incontables crímenes y abrieron las puertas para una respuesta armada de la población civil, hoy son quienes pontifican en nombre de la moral. Incluso esos mismos grupos se desmovilizaron sin pagar un solo día de cárcel, pasando a ocupar cargos de elección popular. El periodismo hablado y escrito ya olvido que bajo un falso ideario nacionalista el M-19 desarrollo una premeditada campana terrorista que costo victimas humanas. ¿Luego es que los crímenes de la izquierda son diferentes a los de la derecha?.



El autor de este trabajo, José Fernando Cuervo Arenas, josefernandocuervo@hotmail.com , es experto colombiano en seguridad. Gracias, Jose Fernando!+

Este artículo fue publicado en http://www.forodeseguridad.com/artic/discipl/4160.htm

 

 Usted está en ForoDeSeguridad.com > InicioArtículos > Disciplinas4160

Mapa del sitio  -  Eventos   Biblioteca   Noticias  -  Links  -  Conozca este Foro

< Anterior

Siguiente >