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Terrorismo
Trasnacional
La reflexión de un profesional colombiano sobre esta amenaza
de carácter geoestratégico
Por José Fernando Cuervo Arenas
Esta reflexión busca ambientar al lector en el contexto de una amenaza
de carácter geoestratégico, haciendo énfasis en la complejidad del
termino y las múltiples formas en que se manifiesta, sumado esto a los
intereses de cada nación con respecto a la comunidad internacional.
El uso del terror en todas sus formas es algo con lo que los colombianos
hemos tenido que convivir en diferentes épocas de nuestra vida
republicana, sin embargo nunca antes como en la presente década el
terrorismo había adquirido la connotación de amenaza transnacional.
El término en si mismo aun es materia de discusión entre académicos,
políticos y magistrados. Comúnmente identificado como el instrumento del
débil contra el poderoso, su uso ha tenido una amplia gama de
justificaciones y por supuesto diversos patrocinadores. Allanar su
historia es remontarnos al “reino del terror” durante la revolución
francesa, tal como lo llamara Edmundo Burke, (1) pasando por las
sociedades anarquistas rusas de finales de 1.800 (2), para hacer un alto
en el camino en algunos de los genocidios más famosos de la historia
como el holocausto nazi, las purgas estalinistas o el brutal régimen de
Pol Pot, entre otros.
En tiempos más recientes nuestro referente se ubica en el contexto de la
guerra fría y por supuesto las guerras de liberación, éstas últimas en
el periodo de la descolonización en las que expulsar al invasor colonial
del sudeste asiático, medio oriente y parte de África justificaba todos
los medios.(3)
Sin embargo hasta el colapso del bloque soviético a principios de los 90
el terrorismo estaba consignado y de cierta forma limitado
territorialmente. La espectacularidad de las imágenes de toma de rehenes
a manos de grupos palestinos en aeronaves, sedes diplomáticas o
edificios gubernamentales, tenían, si así se pude llamar, cánones de
maniobra donde el rehén era la letra de cambio para lograr liberación de
presos políticos o reconocimiento internacional.
Trazar la línea divisoria para delimitar la frontera entre ese
terrorismo selectivo necesitado de reconocimiento y aceptación
internacional (izquierdas y derechas – separatista -étnico) y el que hoy
enfrenta el mundo no es fácil. Fue a partir del atentado del metro de
Tokio con gas Sarín cuando esa fina línea se franqueó. La posibilidad
del uso de armas de destrucción masiva era un hecho. Sus autores, una
secta dirigida por un solo hombre de oscuro pasado, proclamándose
Jesucristo. Sus victimas, ciudadanos sin una militancia política
definida. En una palabra gente común.
A partir de aquí los organismos de inteligencia y los gobiernos supieron
que el uso de Armas de Destrucción Masiva ya no era una simple amenaza.
Cualquier duda que pudiera subsistir quedó absolutamente despejada con
el atentado que burló el más formidable sistema de defensa aérea,
diseñado para detectar misiles intercontinentales, de la primera
potencia armamentista del globo.
El 11 de septiembre cambiaría toda la concepción de seguridad
estratégica definiendo de una vez por todas, la naturaleza de la
amenaza. El peligro nuclear este-oeste fue sustituido por el terrorismo
de índole transnacional. Su carácter transnacional no se debe
exclusivamente a la capacidad táctica sino a la extensión de sus redes
de apoyo y patrocinio clandestino de gobiernos afectos.
Podríamos, entonces, construir una definición en la que tengan cabida
todos los elementos característicos del terrorismo pero ninguna
sintetiza mejor los alcances del terrorismo en todos los tiempos, como
la que planteó Paul Wilkinson: “terrorismo es teatro porque actúa con
por y para el público”(4) y su connotación transnacional por que a
diferencia de las motivaciones ideológicas o separatistas de la segunda
mitad del siglo XX, la aldea global proporciona un inimaginable mundo de
posibilidades tanto en el ámbito de las telecomunicaciones como en el de
la logística.
1. CLARIDAD FRENTE AL TERRORISMO
Una primera condición para enfrentar el problema es tener claridad sobre
la naturaleza de las actividades de grupos como las FARC, el ELN, las
AUC y el crimen organizado (narcotráfico).
“La motivación política que lleva a cometer delitos violentos no tiene
por que ser una eximente ni penal ni moral: en un Estado democrático de
derecho más bien debería ser un agravante”. Más aún, “asesinar quita la
razón política a los asesinos”.
ARGUMENTACIÓN
No se puede desconocer la naturaleza política del conflicto en Colombia.
Hay problemas políticos de fondo en casi todo y para resolverlos es
fundamental hacer concesiones políticas, aunque no estén respaldadas
democráticamente. Cuando me refiero al respaldo democrático, aludo a que
los procesos de paz, por lo general requieren un marco muy especial
constitucional y jurídico que no lo puede brindar la carta política
vigente.
Es preciso apreciar el significado de esta premisa básica: en nuestro
país el conflicto se define por su componente violento y el lucrativo
negocio del narcotráfico: las FARC, el ELN, los demás actores armados y
quines los secundan han optado por la lucha armada como modo de imponer
sus puntos de vista minoritarios. Sus motivaciones son secundarias, ya
que lo que prima es que “solo gracias a la lucha armada” aspiran a
conseguir sus objetivos.
Aquí están enfrentadas dos concepciones antagónicas y mutuamente
excluyentes de resolver conflictos. “Lo fundamental está en peligro, el
sistema democrático frente a la amenaza terrorista”.(5) Ante esta
amenaza es pertinente establecer los principios de la respuesta social y
los limites del accionar democrático.
Los llamados a “dialogar” con los terroristas son recurrentes. Pero es
necesario precisar “¿qué tipo de dialogo, sobre qué, con quien, y en qué
condiciones?”. Como lo señalara Fernando Savater, “los peligros del
paraíso de la buena voluntad son insondables”, donde la retórica
usualmente no va acompañada de hechos. Y como en democracia todo es
dialogo, tendríamos que saber identificar muy bien las conductas que no
lo son y no lo son el secuestro, las balas y las bombas.
El concepto de “dialogo sin limites” encierra por ello un enorme
equívoco, además de ser democráticamente inaceptable. Cualquier dialogo
con grupos terroristas tendría que someterse a condiciones, la primera
de ellas, y la más obvia “consiste en que para hablar sin límites hay
que hablar también sin armas”.
El concepto de las negociaciones es otro tema que se ventila con mucha
ligereza. Revel,(6) filosofo y ensayista francés, y Savater entre otros
critican a quienes sostienen que la paz tiene un precio o que todos
tendrán que ceder algo… cosa que se oye con mucha frecuencia a gente con
buenas intenciones. Si existe un conflicto, se confía en que todas las
partes cedan un poco.
Y ¿qué se esperaría como concesión de los terroristas?. Lo que las FARC
ofrecen está claro: devolver unos secuestrados que jamás deberían estar
en condición de tales.
A cambio los terroristas esperan un difuso Estado “perfecto” que solo en
las soñadas utopías de Tomas Moro y Bacon fue posible (7). ¿Por qué nos
empeñamos en recibir las migajas de lo que nos pertenece? ¿Acaso dejar
de matar y secuestrar no es el estado natural en que se supone debemos
vivir?
En cualquier caso el terror y la violencia asesina son armas
inadmisibles en el dialogo democrático. Ante el terrorismo el Estado
debe utilizar las armas de la ley y solo de la ley pero todas las armas
de la ley. El plan de acción contra el terrorismo debe dejarse de
ambigüedades y en él deben también involucrarse los intelectuales
demócratas, arrastrando a una sociedad que en ocasiones pareciera
anestesiada, presa del rating de los medios de comunicación mediáticos
por excelencia.
2. PASADO, PRESENTE, Y FUTURO DEL TERRORISMO EN COLOMBIA
La guerra de guerrillas es un tipo de guerra asimétrica y el terrorismo
es ante todo una herramienta.(8) Otros instrumentos como el sabotaje, la
incitación a la huelga violenta o la desinformación, hacen parte de una
gama de acciones puestas en práctica por las guerrillas desde los años
sesenta en el continente americano, popularizadas entre otros teóricos,
por Carlos Marighella en su “Mini manual del Guerrillero Urbano”.
Estos conceptos no son nuevos, sin embargo una de las mayores
dificultades actuales radica en la calificación que se le otorgue a
grupos como FARC, ELN, AUC (ahora en proceso de desmovilización) al
tenor de la nueva concepción del terrorismo. El apellido no tiene por
que hacer a la criatura mejor o peor pero constituye el acto formal de
pertenencia ala sociedad. Calificar a uno u otro grupo de terrorista
tiene poca significancia práctica cuando la evidencia histórica nos
indica que en mayor o menor grado el terror ha sido un elemento presente
en la historia de cada uno de estos grupos.
ARGUMENTACIÓN
Suele afirmarse todo el tiempo y sobre todo desde que la vinculación de
las FARC con la cadena del narcotráfico se hizo evidente, que este grupo
perdió su ideología y que hoy no son más que bandidos. Un examen serio
indicaría entonces, que antes de la conexión de las FARC con el
narcotráfico aún tenían ideología y en consecuencia que hay crímenes
como el secuestro, el asesinato y el desplazamiento forzoso que si son
“legítimos” y no riñen con la ideología y en cambio el tráfico de drogas
no.
Si aceptamos la primera premisa, entonces la ideología se repele con el
terrorismo, pues hasta algunos años antes del 11-S la comunidad europea
y difícilmente los EE.UU. consideraba a estos grupos como terroristas.
Todavía hoy es probable que ciertos sectores de algunos países europeos
quieran seguir viendo en ellos ideales altruistas. Lo que queda en el
imaginario colectivo es que IDEOLOGIA igual a PRINCIPIOS y TERRORISMO
igual a BRUTALIDAD (violencia irracional), pasando por alto que: “los
más atroces genocidios de la humanidad se han cometido en nombre de las
ideologías”(9) (holocausto nazi, colectivizaciones, y Gemeres rojos en
Camboya).
Concluyendo, el uso de la violencia y el tráfico de drogas deslegitima
todo propósito político. Desde el punto de vista democrático y el deber
ser, esto es correcto. El verdadero problema es que quienes sojuzgan el
sistema democrático, lo hacen desde fuera y lo consideran una súper
estructura burguesa y decadente.
Esta concepción es ciertamente difícil de asimilar para una gran mayoría
de nuestra tecnocracia debido a que el dialogo es la base fundamental
para cualquier proceso de negociación y no entienden el verdadero
significado del terrorismo como herramienta de esta lógica invertida,
donde lo decente para el sistema democrático no tiene el menor valor
dentro de una concepción antagónica, que aunque anacrónica se rehúsa a
abandonar la utopía totalitaria. En esta dinámica, las acusaciones de
terroristas son solo un discurso. Ellos se ven y se consideran
“luchadores por la libertad”.
Un símil avasallador que nos muestra en qué medida las drogas han sido
un medio para llegar al fin lo encontramos en el des financiamiento que
sufrió parte del ejercito rojo asentado en Yan’an, cuartel general de
Mao Tse-tung en 1941, cuando Stalin decidió suspender el subsidio que
hasta el momento había suministrado a los comunistas y que era la no
despreciable suma de 300 mil dólares al mes, equivalentes al cambio
actual de 45 0 50 millones de dólares. Esto llevó a Mao a buscar otra
fuente de financiación que encontró sembrando 12.000 hectáreas de opio,
camuflándolas entre sorgo, cuyas ventas le produjeron, según cálculos de
los soviéticos, un equivalente al cambio de hoy de 640 millones de
dólares (10).
Por lo anteriormente anotado tratar de identificar la metamorfosis de
una FARC de origen campesino a una agrupación terrorista, sería darle al
terrorismo un distintivo de genero o si se quiere de tipo de guerra.
Esto es erróneo pues las FARC ha sido y será siendo una insurgencia en
muchos sentidos. Insurgencia para la cual, como hemos dicho antes, el
terrorismo debe ser dosificado según el momento político. Sin embargo,
si es estimable identificar el momento aproximado en el que se
intensifican las acciones de guerra de este grupo.
Hasta principios de los ´90 las FARC tuvieron un comportamiento alineado
con la clásica guerra irregular, pero solamente hasta abril de 1996 con
la emboscada de Puerres se aprecia la sevicia con todo su rigor. Siguen
los hechos de las Delicias, Patascoy, El Billar, Miraflores, San Juanito,
Dabeiba-Mutata y finalmente Mitu. La característica de este periodo son
las acciones de bloque (concentraciones), que les permite lograr una
ventaja momentánea y pensar que la postración del estado es posible.
Es sin lugar a dudas la respuesta enérgica de la fuerza publica durante
el siguiente periodo de Pastrana, que por primera vez involucra las
instituciones como un todo en el Plan Colombia, lo que desata un
repliegue obligado después de los diálogos del Caguan.
Esta frustración se traduce en una impotencia militar que los llevara a
desarrollar con mucho mayor ahínco, acciones terroristas imitando las
hazañas del otrora M-19.(11) El Atentado contra el Nogal no es la única
acción, pero posiblemente si es hasta la fecha la mas espectacular. En
conclusión puede afirmarse que el estancamiento y posterior repliegue de
la organización en el 2002 es el manifiesto claro del fracaso de la
guerra de guerrillas y su mejor alternativa es el terrorismo, que por
supuesto incluye el chantaje político del canje.
Con el ELN la evolución del terrorismo tiene una táctica deliberadamente
soslayada por la opinión pública y los gobiernos (12). Este grupo es el
pionero en una de las prácticas causante de la mayor catástrofe
ecológica de la nación a partir de los anos ochenta. Aun es pronto para
apreciar en toda su dimensión las consecuencias del derrame de miles de
barriles de crudo en nuestra riqueza hídrica y los danos colaterales en
el agro, la fauna y la flora. El carácter sistemático y deliberado de
semejante conducta llego a tal nivel de demencia que Machuca pasara a la
historia como el atentado mas despreciable de toda la historia de este
grupo, con el absurdo de que las victimas eran de la mas humilde estirpe
campesina, sector de la población que el ELN dice defender.
En consecuencia, el terrorismo en Colombia se manifiesta actualmente
como el único recurso disponible de unas guerrillas que atónitas ven
como el ímpetu de la libertad y las ganas de vivir se sobreponen al
terror. Eliminar el terrorismo de manera definitiva, no importa su
motivación, es imposible. Por lo menos en un sistema democrático.
Principalmente por que este actúa espoleado por la libertad en todos los
órdenes que la misma democracia como sistema esta obligada a promover.
Ante esta dialéctica, el camino correcto es minimizar las expresiones
terroristas empleando todas las herramientas constitucionales del
sistema.
3. TERRORISMO MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y OPINION PÚBLICA
Los atentados terroristas sin cubrir por los medios serían como el árbol
que cae en el bosque y nadie lo escucha (Benjamín Netanyahu.). El
terrorismo es ante todo un mecanismo bien sincronizado para provocar
miedo. El terrorista pretende asustar y, así, dominar y controlar.
Quieren impresionar. Ellos actúan con y para el público y solicitan su
participación.1
Desde hace no mucho se acusa a los medios de comunicación de prestarse a
una neutralidad conveniente y lo cierto es que estos juegan un papel que
constituye un arma de doble filo para los terroristas, los gobiernos y
la opinión pública. Con alguna razón se dice que los medios han pasado
de crear opinión pública a influir en las decisiones gubernamentales.
Uno de los referentes del acto terrorista es “el mensaje”. El acto
violento o la amenaza de este debe llegar a un público más amplio. Las
victimas inmediatas del homicidio o la explosión solo son parte de la
imagen que finalmente se afianzara en el público. La única forma de
sentir el miedo es que el mensaje de pánico sea conocido y de esta forma
esa sociedad sabrá que el grupo quiere tal o cual cosa. Si ese
conglomerado accede o no a sus demandas, depende en gran medida del
ambiente histórico, social y político. Pero la reacción inmediata de
quienes han recibido el mensaje directamente es de estupor y por
supuesto miedo. La historia ha demostrado que ese impacto inicial no
dura mucho y finalmente los pueblos se levantan con valor frente al
terrorismo.
Los medios pueden desempeñar dos papeles: de idiotas útiles de los
acontecimientos, y de franco rechazo ante los mismos. Pero sin ninguna
duda el peor de todos es el de la adopción de la neutralidad. Si la
transmisión del mensaje proporciona el vehiculo ideal para el objetivo
terrorista, la socarrona neutralidad no solo alienta al terrorista sino
que transfiere la responsabilidad al estado, justificando de alguna
manera la mas insulsa de las razones esgrimida por los facciosos: “el
terrorismo es nuestro único camino para defender los pobres y liberarlos
de la injusticia”.
Esta premisa no resiste el examen de la historia. Sin embargo el
imaginario colectivo no dedica gran parte del tiempo a analizar, y los
que si pueden proporcionar ese análisis a la noticia, prefieren explotar
el morbo, porque a diferencia de la reflexión, la sangre si proporciona
rating y los medios ante todo, son un negocio.
Que hacer entonces?
- El primero en poner la cara debe ser el gobierno.
- Sus declaraciones deben ser contundentes, ágiles, pero ante todo
veraces.
- Cuando el periodista no dispone de fuentes y el sector gubernamental
le oculta o disfraza la realidad, el comunicador buscara al perpetrador.
- Las imprecisiones o verdades a medias son la excusa ideal para
“completar la noticia”.
- Como la censura es el único lujo que no se puede dar un gobierno
democrático, La solución para la noticia tendenciosa es anticiparla con
la verdad y reconociendo los errores si fuera el caso.
4. LA CORRESPONSABILIDAD HEMISFERICA Y REGIONAL.
El concepto tradicional de frontera, como la delgada línea divisoria
entre estados perdió vigencia a la luz de la globalización y la actual
agenda mundial que se ocupa entre otros problemas de migraciones,
pandemias y aumento de la pobreza como factores fundamentales en la
geoestrategia. El terrorismo no solo se encuentra en esta agenda, sino
que ocupa el primer lugar. Estemos de acuerdo o no con este
planteamiento, el mundo no es el mismo a partir del 11-S.
Podría pensarse que esto es un refrito de algún internacionalista, sin
embargo pocas cosas son tan importantes hoy en el nuevo orden mundial
como la cooperación y la corresponsabilidad frente a temas comunes como
la seguridad. Es evidente que los estados tienen diferentes intereses
estratégicos, pero hoy mas que nunca es claro que los países de América
Latina tienen dos alternativas: subirse en el tren de la globalización,
explotando cuanta oportunidad se presente o aislarse de los grandes
mercados, retrocediendo a la demoledora concepción parroquial que ha
sumido a los países en vía de desarrollo en el callejón sin salida de la
mediocridad y la ineficiencia.
En este contexto el jugador más importante es el narcotráfico y nada mas
global que este lucrativo negocio. El narcotráfico paso a ser la mas
importante fuente de financiación de las FARC y los grupos ilegales (de
justicia privada) en consecuencia, resistirse a esta realidad
argumentando una soberanía formal, solo contribuye a despejar el campo a
traficantes y guerrillas que estarían encantadas de seguir teniendo su
propio solar, mientras los gobiernos se desgastan inútilmente en
discusiones semánticas.
Esa nueva concepción de fronteras a las que nos referimos nos indica que
las antiguas líneas se han convertido en espacios amplios y difusos, que
interconectados forman agujeros negros, dentro de los cuales se
desarrolla una dinámica de ilegalidad, en muchos casos, u otra que bien
puede ser aprovechada por las partes con propósitos binacionales
constructivos.
De cualquier manera la cooperación respetuosa no puede menos que
desalentar intenciones delictivas de inmunidad de facto, que ante todo
trata de abrir un paraguas de protección impermeable al alcance de las
autoridades.
CONCLUSIONES
1. El terrorismo como herramienta de la guerra irregular, presente en
una u otra forma y con mayor intensidad en diferentes épocas de nuestra
historia, se fortalece ante las posibilidades que ofrece un mundo
global. Pero así como la globalidad ofrece ventajas para los violentos,
también puede limitar y asfixiar las pretensiones terroristas sobre la
base de una unión sin precedentes en América Latina.
2. Nuestras democracias, siendo respetuosas de la voluntad popular y
estando obligadas a salvaguardar el sagrado derecho a la libertad, no
pueden hacer mas concesiones a los terroristas que las que les permitan
incorporarse a la sociedad sin otra cosa a cambio que la dejación
automática de las armas.
3. El primer paso para una lucha efectiva contra el terror que debe dar
nuestros gobiernos es despojarse del falso sentimiento de culpa que los
enemigos de la libertad han fabricado por décadas, haciéndonos creer que
autoridad es sinónimo de autoritarismo y que libertad es igual a
libertinaje.
4. Nuestras futuras generaciones serán los jueces implacables del
momento histórico que nos toca afrontar. Es el momento de aunar
voluntades para derrotar la barbarie y entregar una patria posible. El
camino es la negociación, pero no de los principios. El sistema
democrático con todo y sus debilidades tiene la autoridad moral para
exigir y no estamos dispuestos a recibir las migajas de unos asesinos
apartidas que olvidando su pasado manchado por la ignominia, pretenden
darnos lecciones de moral.
Notas
aclaratorias
(1) La revolución francesa, una de las épocas mas turbulentas de la
historia política de occidente, fue el escenario en el que se aplico
el terror de manera sistemática. Tuvo un fin eminentemente político.
(2) Quizá la primera la primera organización que puso en practica el
aforismo de Pisacane fue la Norodnaya Volya, o Voluntad del Pueblo, un
pequeño grupo de constitucionalistas rusos fundado en 1878 para
desafiar al régimen zarista. Pisacane defendía que la función
didáctica de la violencia no podría nunca ser sustituida eficazmente
por los panfletos, los carteles o las asambleas. Hoffman, Bruce., A
MANO ARMADA, Historia del terrorismo.
(3) La descolonización de Asia y África y el derrumbe de los imperios
europeos fue una de las consecuencias de la segunda guerra mundial.
Algunas luchas se prolongaron hasta finales de los años 70 y en
algunos países, aun quedan grupos nacionalistas que enarbolan banderas
de lucha contra las antiguas potencias coloniales. Cronología
Histórica Universal, Vox Bibliograf S.A, Calabria 108, Barcelona.
(4) Jenkins, Brian Michael, “International Terrorismo: A New Mode of
Conflict. Terrorismo es teatro, afirmo Jenkins en su fundamental
ponencia de 1974 al explicar como “los atentados terroristas son a
menudo coreografiados para atraer la atención de los medios de
comunicación.
(5) Savater, Fernando. “Crónica de una batalla sin armas contra las
armas”. La campana de Savater para devolver la legitimidad a la lucha
contra el terrorismo etarra, a los españoles ha sido clave en las
marchas contra ETA.
(6) Revel, Jean Francois. “Como Terminan las Democracias”. Editorial
Planeta 1983, P.211. La indolencia que vuelve tan fácil de engañar a
las democracias deriva, en parte, de un fallo intelectual en la
apreciación de los datos, la evaluación de las amenazas, la elección
de las respuestas, la comprensión de los métodos y la intuición de la
naturaleza misma del adversario; y, por otra parte, esa debilidad
resulta de la facilidad con que la intimidación totalitaria(terrorista)
subyuga el espíritu democrático hasta el punto de convencerlo de que
ha perdido hasta el derecho a subsistir.
(7) Von der Heydte, Friedrich August. „La guerra irregular moderna”.
Capitulo XV, Terrorismo y sabotaje en el combate clandestino.
(8) My. ( r ). Pérez García, Sergio Enrique. Ensayos. Especialista en
Estudios Políticos. Profesor Escuela Superior de Guerra, Colombia.
(9) Chang, Jung y Halliday, Jon. “Mao, la historia desconocida”.
Taurus. 2006.
(10) El M-19 se destaco por sus temerarias acciones urbanas en
momentos en que las guerrillas de las FARC, el ELN y el EPL optaron
por un modelo de insurgencia más rural.
(11) La dureza de las criticas de las ONG’s financiadas en gran parte
por naciones europeas desarrolladas, contrastan con el mutismo de las
mismas ante la gravedad de los crímenes y atentados del ELN contra el
medio ambiente.
(12) Hoffman, Bruce. “A mano armada: historia del terrorismo”.
(13) My. ( r ). Pérez García, Sergio Enrique. Ibid.
(14) Los que en el pasado sumieron la nación en la barbarie con
incontables crímenes y abrieron las puertas para una respuesta armada
de la población civil, hoy son quienes pontifican en nombre de la
moral. Incluso esos mismos grupos se desmovilizaron sin pagar un solo
día de cárcel, pasando a ocupar cargos de elección popular. El
periodismo hablado y escrito ya olvido que bajo un falso ideario
nacionalista el M-19 desarrollo una premeditada campana terrorista que
costo victimas humanas. ¿Luego es que los crímenes de la izquierda son
diferentes a los de la derecha?.
El autor de este trabajo, José Fernando
Cuervo Arenas,
josefernandocuervo@hotmail.com , es experto colombiano en seguridad.
Gracias, Jose Fernando!+
Este artículo fue publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/discipl/4160.htm
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