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¿Qué siente un bombero frente al fuego?

 

 

Los profesionales bomberos y rescatistas en su tarea cotidiana enfrentan momentos de enorme tensión y riesgo. ¿Qué siente un bombero frente al fuego?

 

Por Cristina Martínez

“¡Miedo!”, responde Pedro Penagos, capitán de la Compañía Salvadora Lima 10, cuando le preguntan qué es lo que sienten los bomberos frente al fuego.

Sin embargo, un teniente de la Compañía Miraflores 28 señala que en esos momentos los bomberos se olvidan de todo y se preocupan en impedir que el fuego avance.

Al margen de estas opiniones, es claro que la alarma pone a prueba la resistencia del bombero.

Ansiosos

“Los primeros minutos son de tensión. Te angustias poniéndote el uniforme y cuando llegas al incendio”, confiesa Pedro. La evaluación del incendio determina cómo se atacará el fuego. Los bomberos que la hacen tienen la adrenalina al máximo por el temor a lo desconocido”.

“No sabes qué vas a encontrar. La tensión es brutal cuando entras a una zona con explosivos, productos químicos o calderos que pueden estallar. Además vas a ciegas. El humo no te deja ver y tampoco sabes dónde pisas”, revela el teniente de la bomba de Miraflores.

La ansiedad y la humedad se combinan para minar la resistencia del bombero. El traje de seguridad completo pesa casi 25 kilos, pero húmedo llega a los 35. La manguera de dos pulgadas pesa 50 kilos y requiere la fuerza de dos bomberos.

La botella de aire autocontenido permite que el bombero respire en medio del humo, pero además le da el aire que el fuego devora. “Las llamas consumen el aire a 10 metros a la redonda. La botella protege al bombero pero pesa”, señala Penagos.

El aire autocontenido no impide la asfixia por el humo.

En cada incendio el bombero enfrenta estos problemas. El comandante general del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, Víctor Potestá Bastante, señala que los miembros de su institución reciben atención en Essalud y en los hospitales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en caso de accidente, pero nadie los atiende por enfermedades derivadas del servicio.

“La alta presión causa la sordera y se resiente la circulación. Alrededor de los 65 años se pierde la vista de manera pronunciada y la gradual inhalación de humo se traduce en enfermedades broncopulmonares”, afirma Potestá.
 

Cristina Martínez publicó esta colaboración en la excelente lista de emergency01 ( emergency01@egroups.com  ) de donde la reproducimos. ¡Gracias, Cristina!

  

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