La mejor defensa frente al ataque
terrorista, sea con alarmas reales o falsas, es una adecuada
preparación
Por Engels Germán
Cortés Trujillo y Enrique Alberto Martín Cuervo
La siguiente guía proporciona algunas indicaciones
de comportamiento antes, durante y después de un acto terrorista
sorpresivo. Se trata de prepararse y protegerse frente al riesgo que
tiene este tipo de actos.
Fue diseñada con base en investigaciones de
Psicología del desastre, Atención de Emergencias y la revisión
práctica de este tipo de experiencias. Su conocimiento y aplicación
contribuirá a salvar vidas.
Aunque este tipo de actos no se ciñen a un patrón,
se intenta con esta guía tratar de difundir diferentes experiencias
y conclusiones, para tener unas bases que contribuyan a una mejor
actuación con el fin último de preservar la vida de las personas que
se vean involucradas, por eso le sugerimos seguir los siguientes
consejos:
1. Esté alerta.
Siga las indicaciones de las autoridades para
detectar riesgos e informe inmediatamente sobre las situaciones
sospechosas (cualquier situación sospechosa) dando información
concreta y detallada. No se trata de andar con los nervios de punta
todo el día ni de desconfiar de todo el mundo, sino de observar
permanentemente el sitio, las personas y las cosas que le rodean y
saber qué está pasando y qué puede pasar. Preste atención a lo que
se sale de la normalidad o de la rutina en su área de desempeño,
calle, oficina, edificio, acera, casa, metro, parque, restaurante,
café, personas, etc.
2. Organice y prevenga.
En su lugar de trabajo, estudio, recreación y
habitación, hable con sus familiares, compañeros y vecinos y
propicie medidas preventivas. Usted se deberá hacer las siguientes
preguntas: ¿Cómo evitar o disminuir los riesgos?, ¿qué hacer?, ¿cómo
responder (actuar) ante una emergencia?.
Revise en grupo el edificio y sus alrededores, y
descubra los lugares y los objetos que pueden significar peligro.
Corríjalos o efectúe un pequeño inventario de ellos. Establezca
acciones y responsabilidades concretas.
En otras palabras, diseñe y aplique un plan de
contingencia contra actos terroristas sencillo, viable
(desde el punto de vista técnico - económico) y práctico.
Prepare un botiquín de primeros auxilios. Asesórese con la Policía,
los Bomberos, Los Grupos y Organizaciones de Rescate, la Defensa
Civil y las entidades privadas especializadas de gestión del riesgo
o vigilancia. Dedíquele tiempo y un presupuesto (comedido). Con
todo, la seguridad le resultará menos costosa que recuperarse
después del impacto.
3. Practique el plan de contingencia.
Mejórelo, enriquézcalo con la colaboración activa de
todos. ¿Cómo va a proteger el personal?, ¿Quiénes necesitan atención
especial (niños, ancianos, mujeres embarazadas, personas
discapacitadas)?, ¿Cómo y a dónde va a llevar los heridos, cómo va a
enfrentar las consecuencias de un atentado o cualquier otra
situación de peligro?. El organizarse previamente y practicar el
plan de vez en cuando le da ventajas individuales y claramente puede
significar salvar su vida y la de sus allegados, así como reducir
pérdidas en sus bienes. En lo personal, lleve siempre consigo sus
documentos de identidad, información médica, grupo y factor RH
sanguíneo, alergias, nombres y teléfonos de allegados. Recuerde
definir y demarcar rutas de evacuación y escape, zonas seguras,
helipuntos, etc.
4. Una Alerta Temprana.
Usted es el único que puede dar la alarma si observa
algo fuera de lo común, como una ligera columna de humo tipo
cigarrillo dentro de un vehículo cerrado, ver un vehículo bajo de
los amortiguadores traseros, lo cual indica que está cargado,
observar a una persona que estaciona un vehículo y sale corriendo o
se monta rápidamente en otro, observar si en un restaurante alguien
deja olvidado un maletín (no lo toque, informe al dueño del lugar),
en fin, usted puede hacer la diferencia con solo estar alerta.
5. Si la explosión es inminente, no corra, no camine de pie,
no importa donde esté arrójese de inmediato al
piso boca abajo, si puede arrástrese alejándose del objeto
sospechoso o moviéndose hacia un lugar seguro próximo, cara al
suelo, piernas juntas y los pies igualmente tocando el piso con la
punta y manteniendo los mismos con una inclinación ascendente,
estire los brazos hacia delante de la cabeza, mantenga la cabeza
recta entre los brazos y lo más importante, abra la boca, cierre los
ojos (es una técnica de autoprotección, el estar lo más pegado al
piso evita daños mayores.
La onda explosiva ingresará por los pies y subirá
por éstos, podemos decir que se comporta como si fuera un fluido (es
aire a presión). Igualmente dependiendo del explosivo utilizado y la
cantidad, el tipo de daños y lesiones puede variar, recordemos que
generalmente en las cercanías de la explosión se produce una alta
temperatura que origina incendios post-impacto.
6. Ante una Alerta de Bomba, aléjese rápido pero en calma del
lugar,
sin sobresaltos; alerte pausadamente a sus
compañeros y trate de cumplir el plan establecido y de aviso a los
cuerpos de seguridad. Si le es posible, procure abrir puertas y
ventanas, cortar los servicios de gas, luz, etc. Tome toda alerta o
llamada de aviso de bomba como cierto y actúe en consecuencia, sea
esta dada por un anónimo o un ente oficial. No se acerque al
artefacto sospechoso por ningún motivo. Si la explosión lo sorprende
durante la evacuación, inmediatamente póngase a salvo de la caída de
escombros, tírese al piso y proteja su cabeza (ofrezca la menor
superficie de su cuerpo y cabeza a las esquirlas y los trozos de
metal y material expulsado), ubique un dispositivo contra incendios
y este alerta para usarlo. De ser posible, recuerde los lugares
escogidos en el plan para protegerse y cúbrase de la caída de
vidrios y objetos. Sepárese de ventanales, cornisas y elementos
inestables o colgantes.
7. Ante todo, cálmese.
Suena difícil, pero la situación ya es muy dura para
empeorarla con gritos, pánico, carreras y descontrol, que son
contagiosos si usted les da la oportunidad. Déjelos para las
películas y las telenovelas. Aplique el plan de contingencia.
8. Evalúe la situación.
¿Cómo están Usted y las demás personas?, ¿Qué está
pasando a su alrededor?. Pase lista. Si hay heridos trate de detener
las hemorragias aplicando un apósito (pañuelo, gasa o tela limpia),
sin tocar directamente la sangre del paciente; igualmente, si la
persona no respira trate de despejar su boca de objetos y, póngale
la cabeza de lado (muévalo muy lentamente), la no respiración y las
hemorragias son lo más grave y debe en lo posible tratar de hacer
algo como lo indicado.
Si usted no está entrenado en primeros auxilios, no mueva a personas
que no puedan hacerlo por sí mismas, ni permita que inexpertos lo
hagan a menos que el paciente esté corriendo un peligro real e
inmediato (un incendio, etc.). No de líquidos ni alimentos a
personas que no estén plenamente concientes. Mejor, aprenda desde
hoy primeros auxilios, que le van a servir toda la vida y en
cualquier momento.
9. Una vez completo el personal y eliminados los peligros
eléctricos, de gas, agua y otros elementos de riesgo, evacúe el
lugar en orden
hacia el punto de reunión interior o exterior. Si
alguien no puede ser movilizado déjelo en compañía de una persona
serena y segura y avise al personal de Bomberos, Rescatistas,
Paramédicos, Policías, etc., describiendo claramente la situación.
No corra. No grite. Respire profundo y lento.
Camine despacio, es más seguro. Deje una nota en la entrada,
avisando si ya no hay personas adentro, no tranque las puertas, no
fume ni encienda fuego, cuidado con las fugas de gas y encender la
luz, procure tener linternas selladas antichispas en su botiquín de
emergencia.
10. Esté siempre alerta.
Aunque es posible que haya robos y saqueos, la gente
suele ser más solidaria y honrada en estas situaciones, pero este
siempre alerta, la conducta humana puede cambiar. Recuerde que debe
organizarse previamente con la comunidad para atender emergencias,
garantizando que el control lo mantengan personas conocidas, sin
gritos ni conflictos de autoridad. Si usted conserva la calma, es
más probable que los demás también lo hagan y la respuesta resulte
más eficiente. Si su comunidad cuenta con su frente de seguridad
ciudadana o grupo de auto vigilancia, es bastante menos probable que
sufra estos actos, o que los delincuentes se aprovechen de ellos.
11. Siga las instrucciones de las autoridades y el personal de
atención de emergencias.
No tome iniciativas arriesgadas por sí mismo. Si
está cargando un herido no corra, si lo hace lo va a maltratar y
perjudicar más. Haga que esté cómodo y tranquilo mientras lo recogen
y durante el desplazamiento al centro de atención médica y evite
comentarios que lo afecten más.
12. Avise y retírese.
Si no puede controlar los nervios u obedecer las
instrucciones, avise a sus allegados y retírese: es una forma muy
útil de ayudar. No hable de lo que cree que pasó o va a pasar, sino
de lo que a usted le consta que sucedió; no propague rumores
infundados que deterioran todavía más la salud mental de una
comunidad. Use el teléfono solo para lo estrictamente necesario, ya
que las líneas se necesitan para comunicaciones urgentes. No
congestione el lugar del atentado (tal vez hay más bombas), las vías
ni los hospitales. Permita que las autoridades hagan su trabajo y
que el tránsito pueda fluir.
13. Lo más pronto posible, brinde a los cuerpos de seguridad la
información pertinente que usted posea.
La responsabilidad también es suya y al fin y al cabo su vida y la
de sus seres queridos también está en juego.
14. Si es necesario remitir a un allegado a un hospital,
infórmese de quién lo transporta y a cuál lugar lo llevará.
Si es posible, acompáñelo (una sola persona). Cálmese antes de
llamar a la familia. Usted mismo repórtese a sus parientes, ocupando
el teléfono el menor tiempo posible.
15. La prensa tiende a exagerar,
hablando de pánico, descontrol, escenas dantescas y sangre. Casi
siempre los periodistas gritan, repiten o recitan expresiones
comunes, incurriendo en muchas precipitaciones, inexactitudes y
especulaciones (por supuesto hay sus excepciones que usted conoce
bien, el periodista puede ser su aliado).
No crea todo lo que dicen, porque ellos no son expertos en desastres
y también están asustados y además obligados a decir cualquier cosa
mientras están al aire. Algo tiene que ocurrírseles. A pesar de que
parte de lo que dicen puede ser cierto, a veces la realidad es otra,
menos dramática. El pánico existe, pero no tiene que presentarse
siempre.
16. Si usted cree tener un familiar afectado, por favor no
converja a la escena del atentado,
pues congestionaría las vías y contribuiría con su
presencia a entorpecer las labores, si no puede evitar desplazarse
procure guardar una distancia prudente y lejana de la zona de la
emergencia, llegue caminando, por favor no lo haga en vehículos que
luego no sabrá donde estacionar.
17. Después del atentado y en otro lugar, desahóguese,
llore si necesita hacerlo, hable con su familia y
amigos. Aunque no haya sido herido es bueno que se haga una revisión
médica y psicológica.
Atención: los niños expuestos al evento la requieren
necesariamente.
Si por desgracia ha perdido un familiar busque
ayuda, serénese en este momento que más necesitan de usted, recuerde
que seguirá un proceso muy duro, no dude en desahogarse pero hágalo
reservadamente, no dude en buscar ayuda psicológica, no es un pecado
expresar los sentimientos, calma, mucha calma y fe en sus creencias.
18. Estudie este documento, reprodúzcalo,
cuélguelo en un lugar visible junto con el plan de
emergencia, discútalo con las personas cercanas. Léalo
periódicamente, asúmalo y practíquelo. No se permita pasarlo por
alto, ya que le están dando la oportunidad de reducir su indefensión
ante la cobardía y la estupidez ajenas.
Por favor, organícese y prevenga antes de
que la realidad lo atropelle; es su mejor herramienta
para protegerse y actuar con calma e inteligencia.
Esta pesadilla nos sirve también para que tomemos mejor control
sobre nuestras vidas y nos preparemos para prevenir otras
emergencias (naturales o provocadas) y dejar de sorprendernos cada
vez que algo sucede.
Por último, nuestra reacción frente a estos
hechos suele ser la de encerrarnos, desconfiar de todo y de todos y
defendernos aislándonos los unos de los otros.
Eso precisamente es lo que necesita el criminal para ejecutar su
barbarie y atacarnos individualmente, cuando estamos más débiles.
Por el contrario, crisis nos obligan a
agruparnos, a desafiar la indiferencia urbana, a apoyarnos de formas
concretas y cuidarnos las espaldas mutuamente. Así es más difícil
que nos agredan y nos acercamos a la seguridad que parece tan
lejana.