La situación de la Policía venezolana... común
en la región
Por
Francisco Olivares
"El sueldo de
los policías rasos es miserable, si me quejo yo, que soy
oficial". La investigación realizada por Conarepol recogió, en la voz de
los uniformados, el drama que vive el policía".
"Para esa zona donde hay unos 2.000 barrios se disponen sólo tres
patrullas y muy pocas motos. Prácticamente uno cuenta es con un
radio que le permita comunicarse para trasladar de un sitio a otro las
personas que a veces llaman¿ ¡mira que hay un problema aquí en un barrio
del sector tal y mandas una patrulla, pero si a los dos minutos te
llaman de otra parte, ya te queda sólo una. Te menciono eso, porque son
problemas diarios en la policía y a veces los vecinos creen que uno es
ineficiente porque no llega al lugar. Yo he sido patrullero y por mi
experiencia sé que a veces los que patrullan tienen que comprar su
material, es difícil, es difícil, cuando eso te lo tiene que dar la
misma policía, pero ellos lo hacen, los patrulleros lo hacen, ellos
compran sus hojas, reúnen entre los grupos, recogen mensualmente y eso
lo debe tomar en cuenta el Estado, aparte de que somos subpagados,
tenemos que comprar nuestro material para hacer el trabajo, o sea,
muchos funcionarios a veces compran sus uniformes, se compran sus
zapatos, o sea, estamos mal". (Crepol, José)
"Yo tengo tres años en la policía que no recibo un cartucho, o
sea, que la policía me dote a mí de un cartucho, tengo que comprarlos.
Para mí eso es increíble, inconcebible, que yo entre en un cuerpo
policial y me digan que no hay pistolas para que salgas. En otra policía
de esta ciudad, los funcionarios tienen que llegar antes de las cinco de
la mañana para ir al parque de armas a retirar armas porque no hay; las
que hay no alcanzan para todos los funcionarios; los que no tienen, los
mandan sin pistolas". (Caopol, Edgar).
Estos comentarios corresponden a funcionarios activos que participaron
en los talleres de autopercepción policial realizados en varios estados
y municipios del país por la Comisión Nacional para la Reforma Policial.
En las entrevistas se preservó la identidad de los funcionarios de
manera que los testimonios no estuviesen contaminados por alguna
injerencia externa. En ellos se reflejó el drama de la seguridad y la
precariedad de esas instituciones, visto a través de los uniformados.
La injerencia política en los cuerpos policiales,
la corrupción en la que incurren la mayoría de los funcionarios, el
militarismo como filosofía, la falta de seguridad social, un nivel
educativo en el que sólo 3% tiene grado universitario, los bajos
salarios y una dotación inadecuada para enfrentarse a la delincuencia
son algunos de los males que acompañan al funcionario policial en su
particular batalla diaria.
Pero el policía es sólo una de las cuatro patas de la mesa en el drama
de la inseguridad que vive el país. Con casi 100 mil asesinatos en 8
años, Venezuela se ubica como uno de los países con más alto índice
de homicidios por armas de fuego en el continente. En esa guerra no
declarada es la policía el primer control en la calle contra la
delincuencia y por lo tanto el punto de partida de ese drama.
Lamentablemente, 15 personas son asesinadas cada semana por policías,
según cifras de Provea. Y los propios funcionarios estiman que cerca de
80% de los policías han incurrido en actos de corrupción.
La encuesta de
victimización realizada por Consultores 21 en 2001 reveló que 80% de las
víctimas de la delincuencia manifestaron no haber denunciado el hecho
alegando que la policía y el sistema de Justicia no harían nada por
resolver el caso. Esto revela una crisis profunda en esas
instituciones y explica la desconfianza de la población hacia sus
policías.
Desconfianza en la policía
"Ahí detenemos a un delincuente con bastante cantidad de
droga y una vez que intentamos sacarlo, la comunidad de las barriadas,
parte alta, tiraba botellas, piedras, objetos contundentes, muchas veces
se exponía la integridad de los mismos funcionarios en peligro (¿) Una
vez que se hace una aprehensión de un delincuente en una barriada, en un
sitio popular, donde verdaderamente no sé con qué fines lo defienden,
tratan de anular la actuación policial. Los hechos, la escena de los
hechos la perturban completamente, a lo mejor para darle una connotación
de la actividad policial de otra forma (¿) en el momento de la
aprehensión se atraviesan a la patrulla, no la dejan salir. Muchas veces
agreden a los funcionarios". (Anapol, Jacobo).
"En el cerro no podemos llevar mucho las patrullas, porque la gente del
cerro les espicha los cauchos. A veces nos hemos llevado tropiezos
porque nos metemos por donde no es y la gente allá recibe a la policía a
botellazos, lanzan lavadoras viejas, piedras. Avisan a los delincuentes
para que se escondan". (Crepol, José).
Formación militar
Soraya el Achkar, secretaria técnica de la Conarepol,
sostiene que la policía es una institución creada a partir de los
gobiernos de turno, a la medida de los partidos políticos y han crecido
como un pequeño ejército del gobernador o del alcalde. Esas policías se
descentralizaron sin haber creado una política nacional que las rigiera.
Por eso es que las policías no se asumen como cuerpos profesionales con
procedimientos claramente definidos, señala El Achkar. En esencia son
policías "militarizadas" cuya formación se ha orientado hacia la guerra,
la lucha contra el enemigo. En esa concepción, el policía identifica al
ciudadano como el enemigo que es el presunto delincuente.
En las investigaciones del equipo de Conarepol se encontró que la
formación que reciben los funcionarios está basada en el castigo y una
visión de la autoridad basada en el temor.
Ese es un estilo de obediencia que no ayuda a enfrentar los problemas
con la ciudadanía porque estos funcionarios están acostumbrados a
obedecer. Por el contrario, la relación con el ciudadano debe ser de
diálogo y negociación, y no de órdenes.
"Hace unos meses en un vehículo que se encontraba estacionado en la vía
pública, como a las 10 p.m., se estaba negociando una panela de droga,
aproximadamente 1½ kilogramo de presunta cocaína. Una comisión de la
policía iba pasando por el lugar y se encontró con tal situación,
inmediatamente llamamos al fiscal para reportar el asunto, se detuvo a
las personas que se encontraban allí, entre esos había unos estudiantes.
Hubo una llamada del jefe del retén de la policía, que había órdenes de
arriba para dejar en libertad a los detenidos. El fiscal estuvo a punto
de ser despedido". (Guapol 1, Pedro).
"Hay funcionarios que actúan en función de los intereses del jefe. Si el
jefe es amigo de la licorería tal, entonces yo como subalterno no le
cierro la licorería porque ese es un amigo de mi comisario". (Idapol 2,
Matías).
Los testimonios recogidos en el estudio de Conarepol determinaron que
esa es una práctica común. "Si un policía se niega a una orden del jefe,
puede ser expulsado del cuerpo o castigado", afirma El Achker.
"Matraca" y corrupción
En el tema de la corrupción se encontró que también la
sociedad es responsable de la conducta desviada del policía. Así lo
revelan algunos testimonios:
"Muchos vecinos están de acuerdo con que el policía mate al delincuente,
en vez de seguir juicio penal, y hay personas que lo proponen a la
policía, hasta proponen pago de dinero si la policía logra quitarles de
encima a los malandros. He escuchado a compañeros que dicen que ya yo no
hago nada a cambio de nada; esos son antivalores en la policía; ya se
están acostumbrando los policías a recibir dinero de la gente". (Guapol
1, Pedro).
"Yo sé que hay policías corruptos y malandros; no quiero defenderlos,
pero yo los entiendo. Cuando usted tiene familia, además vive al lado
del malandro, es difícil convivir. Yo conozco un compañero que paraba
carros en una vía pública y pedía dinero a los choferes que no tenían
sus papeles en regla; eso es "matraca", pero a su vez la esposa estaba
enferma, necesitaba dinero para hacerle un tratamiento. ¡Cómo no voy a
justificar esa situación!". (Crepol, José).
"Extorsión, cobro de vacuna, todo eso hacen los policías. Cuando hablo
de cobro de vacuna hay funcionarios, y los he visto, que en la zona
donde venden la droga le cobran al "jíbaro" de la zona para no tocarlo".
(Caopol, Edgar).
"Yo misma he llamado en primer lugar a los funcionarios involucrados en
problemas delictivos; les pregunto la razón; a veces los he entendido
cuando me hablan de la enfermedad de un pariente, el sueldo de los
policías rasos es miserable, si me quejo yo, que soy oficial, qué decir
de un subalterno. Yo misma no los sanciono, los reporto o no, o lo dejo
pasar porque comprendo a veces por qué lo hacen; claro, son casos de
casos. Yo no los justifico en el 100%, pero a veces sí". (Guapol 2,
Carmen).
El autor de este interesante -y muy preocupante-
artículo, Francisco Olivares, (
folivares@eluniversal.com ) es periodista de
El Universal. Tomado del sitio Web de Segured,
www.segured.com. Gracias, Francisco,
Samuel y Colegas de El Universal y Segured!