Narcos mexicanos copian a
la mafia italiana
Como la cocaína es cada vez menos rentable, extorsionan,
cobran por "protección" y también manejan las
transacciones inmobiliarias
Por Mark Stevenson
Agencia AP
CIUDAD HIDALGO, México. Los comerciantes de esta localidad montañosa
llena de pinos casi recitan de memoria la lista de pagos por concepto de
"protección" que deben hacer al cartel de las drogas de La Familia para
seguir operando: ocho dólares mensuales por un puesto en un mercado
callejero, 2400 por una concesionaria de automóviles o una firma
proveedora de materiales para la construcción.
Los carteles de la droga se han convertido en verdaderas mafias que
extorsionan, cobran tarifas a cambio de protección y trafican de todo,
desde personas hasta películas piratas en DVD. La cocaína ya no genera
tantas ganancias y resulta cada vez más difícil burlar a las autoridades
de México y Estados Unidos, por lo que los narcotraficantes se han
volcado a otras actividades, incluidas algunas que son relativamente más
sencillas y redituables que las drogas.
Si uno no paga su "protección" a los narcos, sufre una paliza. Los
reincidentes pueden perder la vida. "Si está La Familia... te llegan y
te golpean. Cada día llegan los madreados [golpeados] al hospital??,
comenta el mecánico Jesús Hernández.
Hace dos años y medio el presidente Felipe Calderón lanzó una campaña
feroz contra el narcotráfico, en la que ya han muerto 11.000 personas y
que convirtió localidades rurales tranquilas, como Ciudad Hidalgo, en
campos de batalla.
Las bandas de delincuentes se están insertando ahora en la sociedad
mexicana como nunca antes, lo que hace que resulte más complicado
combatirlas. Manejan empresas, generan empleos y ofrecen servicios
sociales en sitios donde el gobierno no se hace presente.
"Hoy, los narcos tienen grandes empresas, son personas preparadas,
profesionales", expresó la legisladora Yudit del
Rincón, de Sinaloa, estado controlado desde hace tiempo por el cartel
del mismo nombre. "Son empresarios del año. Incluso encabezan causas
sociales y fundaciones de ayuda, para camuflarse y esconderse en una
imagen de buen ciudadano, de buen empresario, y desafortunadamente,
también de político."
Las autoridades no habían hecho mucho por frenar esta expansión hasta
ahora, y las medidas que se están tomando no han dado demasiados
resultados todavía.
En Arteaga, una ciudad de Michoacán, el capo de La Familia, Servando
Gómez Martínez, es venerado porque ayuda a la gente con alimentos, ropa
y hasta atención médica. "Tiene la fama de un hombre que ayuda a la
gente. Es un hombre de campo como nosotros, que usa guaraches [sandalias
campesinas de cuero]", expresó un campesino,
apuntando con su mano hacia sus propias sandalias.
"Esto es como Chicago cuando Al Capone manejaba todo", comentó un agente
estadounidense que no dio su nombre porque no estaba autorizado a hablar
del tema. "Controlan todo, desde los lustrabotas hasta los choferes de
taxis."
El tráfico de bienes pirateados y de otros artículos contrabandeados
estaba en manos de bandas pequeñas, organizaciones familiares o de
barrio. Eso cambió en los últimos años, período en el que aumentó la
represión al narcotráfico y disminuyeron los ingresos de la cocaína.
Las bandas de narcotraficantes respondieron creando un mercado interno
para la droga y repartiéndose el territorio, usando estructuras casi
corporativas y la violencia para controlar otras actividades ilícitas.
Una compañía
Las autoridades dicen que su forma de operar,
que incluye el cobro de "impuestos", se parece mucho a la de la mafia
italiana. "Adoptan modelos empresariales como si fuesen compañías con
concesionarias, excepto que apelan a la violencia", dice un informe
de la policía federal.
En la actualidad, los narcos se llevan una tajada de casi todas las
transacciones realizadas en ciertos sectores. Javier, propietario de un
pequeño negocio de videos en Ciudad Hidalgo, estaba tan molesto con el
control que ejerce La Familia sobre la ciudad que decidió vender su casa
y envió a sus dos hijas a otro estado.
"Vivimos con tanto miedo que tuve que mandar mis hijas a vivir a
Jalisco", expresó. Su negocio se vino abajo ante la competencia de los
vendedores callejeros de DVD pirateados por La Familia. Dice que quiere
vender la casa e irse también, pero no puede. "Poner un cartel de «Se
vende» es como enviarles una invitación??, manifestó Javier, quien no
dio su nombre completo.
"Es como hacerles una llamada para que
vengan y decirles, «Miren: la casa vale tanto, dame un 20%»."
Este
artículo -cuyo autor es Mark Stevenson, de la Agencia AP- fue tomado del
excelente sitio web del periódico "La Nacion",
www.lanacion.com.ar .
Gracias Colegas!
Artículo publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/miscel/6092.htm