David Gordon
- ciego de nacimiento - quiere portar armas, amparado en las leyes del
estado de Michigan
Cansado de que lo asalten,
Gordon practica tiro, aunque no puede ver el arma, las balas, ni el
blanco.
"Tengo derecho a defenderme si estoy en peligro" dice Gordon.
"Si por mi fuera, preferiría que nadie tuviera armas, pero las tienen.
Yo he experimentado el miedo y deseo cargar un revólver. Espero no
tener que usarlo nunca" explica.
Las autoridades de la Administración de Armas de Michigan, que deben
procesar la solicitud de Gordon, sostienen que darle un arma a un
ciego es como darle una licencia para conducir.
El tema es que para revocar la solicitud, debe quedar bien en claro
que el arma puede ser un peligro para sí mismo o para otros y Gordon
no piensa darles prueba de ello. Lleva unas quince horas de práctica,
lo cual duplica el mínimo requerido para solicitar la portación.
"Antes de ser un ciego, soy un hombre, y tengo derecho a armarme en
defensa propia" dice.
Antes de optar por el arma, Gordon se entrenó en artes marciales,
¡¡ pero no le dio resultado !!