Después de
correr 144 horas con intervalos de apenas 40 minutos diarios para
dormir, y de recorrer 707 kilómetros, el vigilante Antonio Edmilson de
Freitas, de Pires, se convirtió en el primer brasileño en vencer en la
supermaratón "Across de Years Track Race", una de las pruebas que más
exige de un ser humano.
La victoria fue aún más
significativa porque el ocupante del segundo lugar quedó 18
kilómetros detrás de Edmilson, y el tercero quedó 180 kilómetros
atrás.
Edmilson, cearense de
Mombaça, vive en Sao Paulo desde 1972 y trabaja en Pires desde hace
diez años. Para entrenarse, todos los días corre los 12 kilómetros
entre su empleo y su casa. Y además de correr practica karate,
atletismo y natación, "para mantener la condición física".
Siempre participa en
maratones, y en general sus oponentes quedan muy por detrás. "Corrí
la maratón de San Silvestre, 15 kilómetros, y después de terminar mi
entrenador me hizo correr 33 kilómetros más" cuenta Edmilson.
En cuanto a la prueba,
disputada en Phoenix, Estados Unidos, Edmilson dice que el
mayor enemigo fue el clima de la región, con hasta 30º durante el día,
y -6º durante la noche, tan frío "que a veces llegué a correr
vistiendo tres pantalones superpuestos".
Otro problema fue la
alimentación. Como la carrera es extremadamente desgastante -él
perdió seis kilos en la prueba- se debe ingerir alimentos muy
energéticos. El primer día comió comida muy condimentada, y tuvo una
diarrea que perjudicó su desempeño. Luego reparó fuerzas comiendo puré
de papas y sopa, complementada con alimentos llevados desde Brasil.
La prueba fue disputada en
una pista cerrada de 400 metros, lo que la volvía monótona. El único
cambio era invertir periódicamente el sentido de carrera.
Edmilson también tuvo
problemas porque los pies se le hinchaban más de lo que habia pensado,
y no tenía calzado suficientemente grande. Tuvo que correr con
zapatillas más chicas que lo necesario, lo que le causó una fisura
en un pie. "Lo compensé reduciendo la velocidad; pasé a un trotecito
que rendía menos, y lo compensé con menos horas de sueño".
La estrategia inicial de
Edmilson era dormir cuatro horas por día. Como tuvo que reducir la
velocidad, compensó la pérdida de velocidad durmiendo sólo cuarenta
minutos por noche.
Sólo dejaba la pista para
cambiarse la ropa, bañarse tres veces por día e ir al baño.
Finalmente venció en la
prueba, haciéndose acreedor a 3,000 dólares y a un gran trofeo, que
mostró orgulloso a su regreso a Brasil.
Nuestras felicitaciones para Edmilson, y para la empresa de Vigilancia
Pires do Brasil por permitirle materializar su sueño!