La mayor amenaza para América Latina
es su creciente rezago en educación, investigación y desarrollo
Por Andrés Oppenheimer
MIAMI.- Contrariamente a lo que se cree en Washington y en las grandes
capitales europeas, la mayor amenaza a
América latina no es la proliferación de líderes populistas que
despilfarran el dinero de sus países, sino el creciente rezago de la
región en educación, investigación y desarrollo.
A juzgar por un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), la región se está quedando atrás del resto del mundo en casi
todas las categorías de educación, ciencia y tecnología.
En otras palabras, mientras que el resto del mundo se mueve hacia la
economía del conocimiento -en la que una patente de software suele ser
más rentable que millones de toneladas de materias primas-, la mayoría
de los países latinoamericanos siguen dependiendo de la exportación de
petróleo, soja, cobre y otros productos primarios.
El informe del BID incluye algunos datos alarmantes, que han pasado
prácticamente desapercibidos en la prensa. Entre ellos:
Los 32 países de América latina y el Caribe juntos gastan US$ 11.000
millones al año en investigación y desarrollo de nuevos productos.
Esto es menos de lo que se invierte en un solo país asiático: Corea
del Sur.
Brasil, el líder latinoamericano en
investigación y desarrollo, invierte cerca del 1% de su producto bruto
en investigación y desarrollo. China, que tiene tasas de pobreza
comparable a las de muchos países de América latina, dedica el 1,4% de
su PBI a investigación y desarrollo.
Mientras que la participación del sector privado en investigación y
desarrollo crece dramáticamente en China y otros países asiáticos,
está cayendo en América latina, donde la mayor parte de las
investigaciones son pagadas por el Estado.
Muchos países latinoamericanos ni siquiera realizan actividades de
investigación y desarrollo.
El 70% de la investigación de la región es realizada por apenas
tres países: Brasil, la Argentina y México.
Japón registra casi 36.000 patentes en los Estados Unidos por año;
Corea del Sur, 3000; Brasil, sólo 130; México, 84, y la Argentina, 62.
¿Por qué estos datos deberían ser motivo de alarma? Porque, a pesar de
los altos precios del petróleo y de otras materias primas, los países
que producen bienes de la economía del conocimiento o productos de
alto valor agregado producen más y mejores empleos que los que se
dedican a vender materias primas.
Como ejemplo, basta mencionar que, según datos del Departamento de
Agricultura de los Estados Unidos, los productores de maíz ganan
apenas el 4% del precio de venta de una caja de cereal de maíz que se
vende en Estados Unidos.
El 96% restante lo ganan quienes hacen la ingeniería genética del maíz
o se encargan del procesamiento, empacado, distribución, mercadotecnia
y publicidad, entre otras cosas.
Asimismo, el auge de los precios de las materias primas no va a durar
para siempre. Ya se prevé una desaceleración del crecimiento económico
mundial para 2007.
Mi conclusión:
Estados Unidos y Europa hacen bien en
preocuparse por el avance del populismo radical en América latina.
Pero los líderes populistas generalmente suben y se desmoronan en
cuestión de años, como ha ocurrido tantas veces en el pasado.
En cambio, lo que no se invierta hoy en educación, investigación y
desarrollo va a afectar a los países de la región durante muchas
décadas.