¿Cuánta intimidad debemos resignar los
ciudadanos comunes en pos de la seguridad el país?
Por Luciano Salellas
Durante los cuatro últimos años, a partir de los trágicos eventos del 11
de septiembre de 2001, nos hemos acostumbrado a ver a través de los
medios de comunicación noticias sobre terrorismo, antiterrorismo,
contraterrorismo, y hemos aprendido nombres como Al Quaeda.
Muchas personas no sabían de la existencia de Osama Bin Laden.
Nos adentramos
en el mundo y los conflictos internos e internacionales que tienen los
países árabes y una parte de la población, que vive sumergida en una
"realidad prefabricada", no tenía conocimientos de qué riesgos hoy están
poniendo en vilo a la seguridad transnacional.
No busca esta redacción emitir juicios de valor en la búsqueda de quién
tiene la razón o realmente pueda justificar la muerte de tantas personas
(civiles y militares).
En esta guerra asimétrica los únicos inocentes son los civiles que no
comparten los fundamentalismos mutuos que siguen provocando bombardeos
en zonas no militarizadas provocando permanentes pérdidas humanas y
daños a la infraestructura crítica de los Estados intervinientes.
En la lucha contra el terrorismo, el Presidente de los Estados Unidos,
George W. Bush sufrió un revés cuando la magistrada Anna Diggs Taylor
pidió que se interrumpa el programa de escuchas telefónicas e
intercepción de todo tipo de comunicaciones por violar la libertad de
expresión, el derecho a la intimidad y por atentar contra la separación
de poderes estipulada en la misma Constitución de los Estados Unidos.
“Los demandantes se han impuesto y el interés público de este asunto es
claro”, declaró Anna Diggs Taylor.
La decisión fue un duro revés para Bush que ha defendido este programa
como una herramienta fundamental en la lucha contra el terrorismo.
“La seguridad del pueblo norteamericano depende de nuestra habilidad
para saber con quién están hablando los terroristas y qué están
planificando”, aseguró Bush.
“Creemos que el programa no sólo es efectivo, también es legal. Ha sido
revisado por varios abogados y jueces y nos han dicho que es legal”.
“Hemos apelado a la decisión de la jueza federal y por ahora nuestra
prioridad es mantener nuestra nación segura”, señaló Alberto González,
funcionario asesor de Bush.
La Ley de vigilancia de inteligencia extranjera, promulgada en 1978 en
Estados Unidos prohíbe el espionaje dentro del territorio norteamericano
a menos que un Tribunal Especial lo autorice.
Bill Frist, líder del Partido Republicano en el Senado declaró: “los
terroristas son la verdadera amenaza a nuestra Constitución, no lo
mecanismos que se utilicen para mantenernos a salvo”.
La opinión pública es fundamental para el proceso democrático, y no sólo
en los Estados Unidos hay espionaje a nivel masivo, la red Echelon sigue
funcionando como un gran oído que recibe toda la información que recorre
el planeta y no sólo el uso de esta red es para la protección de los
Estados Unidos, también tiene fines comerciales que protegen los
intereses de las empresas que apoyan la administración nacional de
Norteamérica.
Cada país tiene áreas o direcciones de Inteligencia las cuales deben
funcionar debidamente y en coordinación con las fuerzas de defensas de
todos los países que dispongan de infraestructuras para la lucha contra
el crimen organizado y transnacional. Desde las redes de pornografía
infantil, tráfico de órganos humanos, armas y drogas hasta el terrorismo
y ciberterrorismo que atentan contra nuestro estado democrático.
Las preguntas que todos los ciudadanos nos debemos
hacer son:
¿Estamos dispuestos a resignar nuestra privacidad a través de los medios
tecnológicos con los que vivimos y trabajamos hoy, por el bienestar de
la Nación?
Si uno de los caminos planteados por los organismos de antiterrorismo es
la interceptación permanente de todas las comunicaciones mundiales con
el objetivo de adelantarse a potenciales atentados que provoquen grandes
pérdidas humanas y financieras,
¿Aceptaríamos “perder” intimidad a través de los medios tecnológicos?
¿Necesitamos tanta tecnología para mantener nuestra intimidad?
Son preguntas que deberemos hacernos y respondernos a nosotros mismos
y cuyas respuestas nuestros gobernantes deben analizar en profundidad.
Nuestro futuro y el de nuestros hijos dependen de éstas.
El autor de esta nota, Luciano
Salellas, (
http://www.sr-hadden.com.ar ) es Auditor en
Seguridad Informática. Gracias Luciano!