El impacto de la amenaza en la salud mental
Una reflexión personal
Por
Edgardo Frigo
Estimado Colega:
Se recordó en Buenos Aires un aniversario más del atentado a la AMIA,
Asociación de Mutuales Israelitas de Argentina. Este hecho tremendo,
ocurrido en 1994, dejó un saldo de ochenta muertos, gran cantidad de
heridos y marcas indelebles en la vida de una gran cantidad de personas,
en Argentina y el mundo.
A raíz de recordarse este doloroso aniversario, fui invitado hace un
tiempo a participar en una mesa redonda sobre “Atentados terroristas:
Impacto de la amenaza en la salud mental”, realizada en la Legislatura
de la Ciudad de Buenos Aires. Preparando esta intervención surgieron
reflexiones que deseo compartir con usted.
EL TERROR
El Diccionario define al terrorismo del siguiente modo: “(del Latín
terror) m. Dominación por el terror.// Sucesión de actos de violencia
ejecutados para infundir terror”. A su vez, define terror como “espanto,
miedo, pavor ante una amenaza o un peligro”.
La acción de los terroristas es tan antigua como la historia, y ha sido
empleado por individuos, grupos y gobiernos. Hoy el terrorismo se ha
adaptado a la revolución de la información: conformación en redes,
organización descentralizada (“nodos”), gran cantidad de fuentes de
financiamiento legales e ilegales, múltiples vasos comunicantes entre
delito, política, narcotráfico y terrorismo...
El terrorismo no va a desaparecer; llego para quedarse. Matar a Osama
bin Laden no terminaría con Al Caeda, y terminar con Al Caeda no
resolvería el problema del terrorismo islámico. La amenaza, y su impacto
social, permanecerán y probablemente aumenten en toda nuestra región.
EL DELITO
El terrorismo es solo una parte de los delitos que amenazan a la
población, y a su salud mental. Estimaciones internacionales nos
permiten vislumbrar el impacto esperado del delito en Latinoamérica
el año próximo:
• Morirán asesinadas 140.000 personas
• Serán víctimas de delitos graves 30.000.000 de familias
• Las denuncias policiales aumentarán entre el 3 y el 15%, según el
delito y el país considerado.
• La Tasa de Victimización latinoamericana general se situará en cerca
del 20%, en continuo aumento. En algunos países alcanzará el 50% de la
población.
• Incluso en los Estados Unidos, “tolerancia cero” mediante, la
delincuencia no ha disminuido en todas las ciudades. Aumentó en las
ciudades pequeñas y en los suburbios de las grandes, y seguirá en
aumento.
En cuanto a la evolución futura del delito, nuestra región presenta una
serie de hechos que, al conectarse, nos estremecen: creciente presencia
de armas, alcohol y drogas, sobre todo entre los muy jóvenes, un
alarmante aumento de las madres solteras, con disolución del núcleo
familiar y ausencia de figura paterna, un deterioro generalizado de los
sistemas de educación, la rápida “favelización” de amplios estratos
sociales, la abdicación de las soberanías en parte de los territorios
nacionales de muchos países...
¿Nos traerá el futuro, como cree el FBI, una ola de ''superdelincuentes''
juveniles que no asignan ningún valor a su propia vida, adictos a
drogas, privados de disciplina, fuertemente armados y organizados por
los carteles de la droga? Pero esto es solo uno de los aspectos del
terror.
EL RIESGO
Decíamos que el diccionario define “terror” como “espanto, miedo, pavor
ante una amenaza o un peligro”. El mismo diccionario define amenaza
como: “indicio de ser inminente una cosa desagradable o mala”.
Cuando las personas comunes pensamos en nuestra seguridad, no pensamos
sólo en términos de delito. El terrorismo en particular, y el delito en
general, son parte integrante del concepto de riesgo percibido, un
concepto que atraviesa nuestra vida cotidiana.
Para el análisis de riesgo basta una sola pregunta: ¿Qué pasaría si...?
El riesgo incluye dos componentes: un componente de anticipación,
y para cada riesgo un cálculo de probabilidad, que hace al
esfuerzo de prevención.
El cálculo de probabilidad no nos dice cuando va a ocurrir el riesgo.
Por ejemplo, cuando caminamos por la ciudad, ¿podemos hacer en cada
esquina el cálculo probabilístico de ser atropellados por un vehículo?
Podemos hacerlo, pero nunca llegaríamos a destino. Entonces hacemos una
estimación personal del riesgo y cruzamos la esquina.
Si tenemos que caminar varias cuadras atravesando distintas zonas,
administramos riesgos continuamente a lo largo del camino. Vamos
haciendo una “estimación artesanal” del mapa de riesgos a lo largo del
camino. Al mismo tiempo vamos construyendo riesgos para nosotros mismos
y para los demás, por ejemplo si manejamos un vehículo.
Surgen continuamente continuos riesgos; por ejemplo en riesgo laboral,
tenemos el de accidente de trabajo (clásico), y el de pérdida del
trabajo (nuevo).
Las variables del riesgo son la probabilidad de ocurrencia - que
a su vez puede ser calculada por expertos ó percibida por el involucrado
en el riesgo-, y la gravedad si ocurre.
Por eso la prevención del riesgo busca disminuir la probabilidad, y
disminuir la gravedad si ocurre.
- El cinturón de seguridad disminuye la gravedad, pero no la
probabilidad de un accidente
- El preservativo frente al Sida disminuye la probabilidad, pero no la
gravedad.
- Un curso de manejo defensivo disminuye la probabilidad de un accidente
de tránsito, y puede disminuir la gravedad, porque también se enseña a
chocar.
Un acto de prevención puede disminuir una variable y aumentar la otra.
Por ejemplo los “motoqueros” suelen no usar casco, en parte porque el
casco disminuye la gravedad de accidentes, pero también disminuye la
visión y a audición, lo que aumenta el riesgo (caso de probabilidad
percibida).
SEGURIDAD Y SALUD MENTAL
La seguridad es un estado psicológico, que se logra cuando se dispone de
un marco constituido por un conjunto de hechos que nos protegen de
riesgos, y nos posibilita realizar las tareas que estimamos necesarias
para alcanzar el desarrollo y bienestar.
Este marco no solo nos debe proteger contra atentados terroristas. Nos
debe proteger en todas las dimensiones de la Seguridad: Personal,
Económica, Política , Ambiental, Alimentaria, Sanitaria, Jurídica,
Comunitaria...
En los últimos años todas estas dimensiones de la Seguridad se han
deteriorado en prácticamente toda Latinoamérica. Esto ha causado un
serio deterioro en las condiciones de vida de gran parte de la
población, y en sus condiciones de salud mental, que llevará décadas
mejorar... si comenzamos a trabajar hoy.
En particular en la gestión de organizaciones e instituciones de
Seguridad, debe mejorar la comprensión de sus múltiples dimensiones, que
superan con mucho al simple concepto del delito.
Dado que la seguridad es un estado psicológico, relacionado tanto con
realidad como con percepciones, se debe trabajar sobre ambos aspectos,
para contribuir a que las personas se sientan en menor riesgo, y puedan
vivir su vida en condiciones de mayor libertad.
Para ello, necesitamos personas capaces de gestionar el problema, y
conducir el tránsito hacia sociedades con menor grado de amenaza,
percibida y real.
EN SÍNTESIS
Los atentados terroristas son horrorosos e
impactan de modo particularmente profundo en la sociedad afectando,
deteriorando y destruyendo la salud mental de las personas. Pero en
Argentina y en toda Latinoamérica, es terrorismo es solo una de las
amenazas a las que estamos sometidos cotidianamente los ciudadanos.
Estas amenazas, de muy distinta índole, están aumentando en toda la
región. Su impacto en la vida y la salud mental de las personas se ha
agravado sustancialmente en los últimos años, y la expectativa es que la
situación se agrave aún más.
Si bien se ha trabajado sobre algunas de las causas y efectos de las
amenazas, muchas están seriamente descuidadas. Y en particular el
trabajo sobre la salud mental de las víctimas y de la población es una
asignatura pendiente en la mayor parte de los países de nuestra región.
El autor de este artículo, Prof. Edgardo
Frigo (
efrigo@mr.com.ar ) es Director Académico
de la Federación Panamericana de Seguridad Privada y Coordinador
Internacional del Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad,
http://www.forodeseguridad.com