¿Los voluntarios entorpecen en vez
de ayudar?
Una polémica desatada en la tragedia de Haití
Por J.I. Manchiola
(RENA) Varias organizaciones de España advirtieron días atrás a todos
los ciudadanos dispuestos a “lanzarse a la aventura” que los cooperantes
sin calificación provocan problemas en Haití en lugar de ayudar a las
víctimas del terremoto que mató a cientos de miles de personas o
contribuir a la reconstrucción.
Consultado por RENA, el doctor Daniel Russo, titular de la Defensa Civil
de la ciudad de Buenos Aires, sentenció: “El voluntariado o voluntarismo
sin preparación representa una carga más para las organizaciones, y eso
no es todo, esta carga se lleva el vaso de agua o el bocado que
necesitan los verdaderos afectados”.
Buenas intenciones, pésimos resultados
La Plataforma del Voluntariado de España, el Centro de Estudios en
Desastres y Emergencias y Cruz Roja Española advirtieron a finales de
enero pasado a todos aquellos ciudadanos dispuestos a “lanzarse a la
aventura”, que los cooperantes sin cualificar provocan problemas en
Haití en lugar de ayudar a las víctimas del sismo o contribuir a la
reconstrucción.
En diálogo con Europa Press, la vocera de la Plataforma del Voluntariado
de España, Olga Berrios, reveló que desde que se produjo el terremoto,
un centenar de personas se comunicaron con la entidad ofreciéndose a
viajar a Haití sin tener formación previa, algo que “está pasando en
muchas ONG”.
“Hay gente que piensa que las ONG estamos llevando voluntarios al
terreno, cuando en la mayoría de los casos los que están allí ya
trabajaban en Haití antes del seísmo. No se está mandando gente y cuando
se hace, son personas formadas y profesionales que cumplen unos
estándares y que tienen una experiencia lo suficientemente amplia como
para no generar más caos en una situación de por sí caótica”, explicó.
Berrios narró el caso de personas que se desplazaron al país devastado
“sin ser autónomos”, es decir, sin el material necesario
(fundamentalmente agua y gasolina) como para desenvolverse sin tener que
recurrir a las ONG en la zona para asistir a la población afectada por
el terremoto.
La situación “era ya muy complicada antes del seísmo, como lo es en
muchos otros países” por lo que la gente, dijo, debe preocuparse por los
países en situación de vulnerabilidad absoluta “antes de que llegue un
desastre”. La Plataforma llamó a recibir formación en ayuda humanitaria
o iniciar un recorrido de voluntariado en su propio entorno.
El portavoz de Cruz Roja Española, Miguel Ángel Rodríguez, dijo a ese
medio europeo que “es de agradecer la muestra de solidaridad” de muchos
ciudadanos, pero que “para ser efectivos, la organización ya tiene
unidades de emergencia configuradas con equipos profesionales y
materiales ya estandarizados, es decir, gente cualificada organizada en
unidades de respuesta” específicas.
La investigadora de Acción Humanitaria del Instituto de Estudios sobre
Conflictos y Ayuda Humanitaria (IECAH), Irene Arcas, dijo que “no vale
cualquiera” para viajar al terreno porque la realidad de Haití “es muy
dura y no todo el mundo está preparado para ver lo que van a ver, desde
amputaciones en la calle hasta cadáveres abandonados” y, además, hace
falta cierta “formación académica” y “mucha experiencia”.
“Una cosa es la voluntad, pero muchas veces presentarte allí por tu
cuenta sin tener nada concreto que hacer entorpece el trabajo de los
profesionales que sí están desempeñando una labor. Además, te expones a
un grave peligro porque al no formar parte de ninguna operación
coordinada, por ejemplo, desde la Agencia Española de Cooperación y
Desarrollo (AECID) nadie sabe que estás allí ni en qué situación te
encuentras”, alerto.
El director del Centro de Estudios en Desastres y Emergencias (CEDEM),
Alejandro López Carresi, continuó: para acudir a la zona el voluntario
de acción humanitaria debe reunir “ciertas aptitudes personales,
especialmente psicológicas”, junto a conocimientos específicos para la
labor a desempeñar, sea en cuestiones de agua y saneamiento o en
comunicaciones.
“No sólo vale saber mucho tienes que conocer el tipo de situación en la
que te encuentras”, explicó. Porque no es igual la situación ante una
catástrofe que en un conflicto bélico. “La gente va allí sin tener
conocimientos mínimos, creen que todo es lo mismo y van con la misma
actitud de temor y desconocimiento, lo que no contribuye al desarrollo
de la misión”, finalizó.
De voluntarios a afectados
“El voluntariado o voluntarismo sin preparación representa en las
situaciones de emergencias o desastres una carga más para las
organizaciones, y eso no es todo, esta carga se lleva el vaso de agua o
el bocado que necesitan los verdaderos afectados”, dijo a este medio el
titular de la Defensa Civil porteña.
“La concurrencia a una zona de desastre debe
realizarse desde una organización que conlleve capacitación y acuerdo
con las autoridades, más una logística apropiada que otorgue
autosuficiencia para operar durante varios días, mientras se reestablece
la logística en la región”, explicó.
“Un voluntario sin preparación ni contención institucional
posiblemente se quiebre y se sume así innecesariamente a la lista de
afectados.
Es
más efectivo colaborar mediante las adecuadas donaciones desde lejanos
lugares que movilizarse llevado por un mezquino interés de protagonismo
disfrazado de solidaridad”, sentenció Russo.
Esta nota es de autoría de J.I.Manchiola, periodista de Agencia RENA, de cuyo sitio web
www.renanews.com.ar la
tomamos. Gracias nacho y amigos de RENA!
Este artículo ha sido publicado en
http://www.forodeseguridad.com/artic/reflex/8114.htm