El FBI investiga las
operaciones de las empresas de telecomunicaciones en USA.
Desean preservar su
capacidad histórica de interceptar llamadas, y proteger al país de los
espías extranjeros.
El FBI se ha convertido en otro escollo para las empresas
internacionales de telecomunicaciones.
Recientemente una empresa de Canadá, TMI Communications, quería vender
servicio telefónico en USA. Entonces pidieron permiso a la FCC,
Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense.
El FBI se opuso al acuerdo, porque no existía una forma legal y
práctica de interceptar un servicio telefónico que opera completamente
fuera de los Estados Unidos.
Luego de meses de negociaciones, TMI debió construir una estación
conmutadora en Nueva Inglaterra, en territorio norteamericano, por
la que debe encaminar todo su tráfico telefónico norteamericano.
El equipo del FBI, dirigido por el agente especial Alan McDonald, ha
hecho revisar cada acuerdo telefónico que involucra a empresas no
estadounidenses en territorio norteamericano.
Las empresas se quejan de
que el poder de veto del FBI las obliga a tener que hacer inversiones
en USA sin ninguna “lógica empresarial”.
(Y
por casa, ¿cómo andamos?)