Muchos empresarios
latinoamericanos prefieren arriesgar la supervivencia de su negocio a
invertir en Seguridad. Con un humor típicamente brasileño,
Carlos Caruso
nos presenta esta forma de pensar que no sólo es frecuente en Brasil,
sino en toda nuestra región
Hace algún tiempo, una noticia publicada en
"O Estado de Sao Paulo" me llamó la atención por ser muy pintoresca, y
típica de un folclórico y poderoso político brasileño Antonio Carlos
Magalhaes. La transcribo a continuación (Fuente: Agencia Estado -
Tecnología de Información, 18/08/2000):
"Satélite brasileño cambia Señor de Bonfim por seguro - San Pablo: El
nuevo satélite de comunicaciones de Embratel, Brasilsat B4, lanzado
este jueves, sustituirá al veterano y famoso Brasilsat A2, que fue
puesto en el espacio sin seguro por decisión del ex-ministro Antonio
Carlos Magalhaes (ACM), al ser lanzado en febrero de 1986.
ACM creyó que el seguro era demasiado caro,
ya que habían ocurrido diversos accidentes con los cohetes de
lanzamiento, aumentando el valor del seguro."En
lugar del seguro, pongan una cassette de Nuestro Señor de Bonfim, y
todo quedara resuelto" determinó el ex-ministro de
comunicaciones.
El funcionario encargado del contrato con la
empresa lanzadora Arianespace cumplió rigurosamente la orden, y
envió la cinta con la grabación a la base de lanzamiento de Kourou, en
la Guinea Francesa.
Para sorpresa de todos, el veterano Brasilsat
A2 subió al espacio con la máxima precisión posible, y fue el mejor
lanzamiento de toda la historia de Arianespace hasta hoy. Más aún: en
vez de durar sólo 12 años, ¡funcionó durante 14 años!
Dejando de lado el aspecto cómico o milagroso
del episodio, podemos pensar cuan trágico hubiera sido que el cohete
hubiera caído. Creo que ACM, a pesar de la protección del Señor de
Bomfim y de todos los orixás (santos) de Bahía, habría perdido su
cargo y su prestigio. Apostó y le fue bien. Tuvo suerte.
Este ejemplo ilustra bien la forma de pensar
de muchos empresarios o directores de grandes empresas que muchas
veces prefieren arriesgar la supervivencia de su negocio, o correr el
riesgo de sufrir grandes perjuicios, porque creen que las inversiones
en seguridad son demasiado altas.
Muchas veces, el motivo por la baja inversión
en seguridad empresarial es el ansia de disminuir los costos
operacionales. Otras veces se debe a la baja prioridad que se da a la
Política de Seguridad en las empresas. Esto se aplica tanto a la
Seguridad física y patrimonial, como a la Seguridad lógica o de la
información.
Normalmente, la seguridad gana prioridad
cuando falla. ¿A quién se culpa? ¿Porqué no se pensó en eso antes?
¡Quiero la cabeza de quien falló... son frases típicas de quien se
quiere librar de la culpa.
Conozco muchas empresas brasileñas grandes e
importantes para la economía nacional que simplemente "gatean" en la
implantación de una Política de Seguridad. Esto no significa que luego
aprendan a caminar. Solo gatean... y se detienen.
Y lo peor de todo es que los responsables
tienen conciencia de eso, y aún así un proyecto de Seguridad o de
desarrollo de políticas de Protección no gana prioridad. Va quedando
para después, para cuando haya recursos, etc.
Muchos dirigentes de empresas fingen que
están haciendo algo al respecto: colocan uno o dos empleados a pensar
en el tema pero no les dan apoyo, herramientas adecuadas ni recursos.
¿El resultado? Frustración y falta de motivación para quien enfrenta
el problema.
Ahora bien: no se
vence a Satán solo con oraciones. Pero es posible que el mercado de
cassettes del Señor de Bonfim pueda crecer mucho con las empresas que
piensan así.