La seguridad es una de
las principales dimensiones del desarrollo humano.
Los Informes sobre Desarrollo Humano del PNUD reclaman una
participación activa de los profesionales e Instituciones de la
seguridad, sin la cual es imposible mejorar el grado de desarrollo de
nuestros países
Los Informes
sobre Desarrollo Humano del PNUD (Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo), parten del Desarrollo Humano como
paradigma a alcanzar, que debiera ser usado como base para la
formulación de las políticas públicas y como modo de evaluar su
efectividad.
No consideran al desarrollo humano como a una enumeración de medidas
específicas, sino mas bien un proceso de logro progresivo de metas
consensuadas por la sociedad.
Para los profesionales de la Seguridad estos informes son
especialmente interesantes ya que ponen su foco en la Seguridad
Humana.
EL CONCEPTO DE SEGURIDAD HUMANA
La seguridad es una de las principales dimensiones del desarrollo
humano.
En parte se
relaciona con la posibilidad de ejercicio real de las libertades
públicas y privadas, de la protección de los derechos de las personas
y del acceso efectivo a la justicia para la tutela de estos derechos.
Esto se relacionaría primariamente con la seguridad pública.
Pero el concepto de seguridad humana es más amplio. Tiene otras
dimensiones entre las que se incluyen las Seguridades económica,
política, alimentaria, sanitaria, personal, social y ambiental.
Muchas de ellas son difícilmente definibles, y en muchos casos pueden
percibirse más bien por su ausencia que por su presencia. Pero al
menos podemos encontrar dos niveles básicos de seguridad: la
liberación frente a las amenazas crónicas como el hambre o la
enfermedad, y la protección contra alteraciones súbitas en el hogar,
el trabajo, los ambientes públicos y en general en la vida cotidiana.
El PNUD
señala:
"El concepto actual de Seguridad Humana destaca que las personas deben
poder cuidarse por sí mismas: todos deben tener oportunidad de
satisfacer sus necesidades y de llevar a cabo en forma segura la vida
que para ellos tiene valor.
"Todos los componentes de la SH son interdependientes: el hambre, las
enfermedades, el delito, el tráfico de drogas, el terrorismo y la
desintegración social tienen consecuencias para todo el mundo. Y es
más fácil velar por la SH mediante acciones preventivas que con la
intervención posterior a los hechos."
SEGURIDAD, PARTICIPACIÓN Y DESIGUALDAD
Luego del
Informe del PNUD de 1994, otros países tomaron la temática de la
Seguridad como uno de los ejes del Desarrollo Humano. En este sentido,
uno de los informes más interesantes es el de Chile de 1998. En él los
expertos analizan la sensación de malestar social, que puede deberse
a:
• El aumento
de la incertidumbre que resulta de cualquier proceso acelerado de
cambio
• La
incertidumbre específica por la creciente complejidad de la vida
social
• El impacto
de la modernización sobre la disminución de la confianza de las
personas en las relaciones sociales. Existe una creciente
individualización, un debilitamiento de los lazos sociales y disminuye
la confianza en las instituciones para obtener apoyo en caso
necesario
• Las
repercusiones de la sensación de aislamiento y desamparo de las
personas, que cada vez consideran más a la vida cotidiana como un
cálculo de riesgos y beneficios individuales. Las tendencias actuales
exigen a cada persona construir su propio destino. Cosecha
individualmente los frutos, pero también paga individualmente los
costos.
Así vista, la inseguridad sería un simple subproducto -no deseado pero
inevitable- de la modernización y el cambio. Pero todo cambio sólo
puede tener éxito en el largo plazo si reconoce, enfrenta y resuelve
adecuadamente las mayores causas de inseguridad e incertidumbre de las
personas.
INSEGURIDAD E INEQUIDAD
Los estudiosos identifican dos grandes elementos causales vinculados
con la inseguridad en las comunidades: el incremento de la desigualdad
y la crisis de la imagen del futuro.
En todos los países occidentales existe una creciente inequidad en la
satisfacción de las necesidades básicas de la población, en el acceso
a los servicios públicos, en las oportunidades educativas y laborales,
en la distribución de la renta nacional y en el trato recibido por
parte de las instituciones públicas y privadas.
Este fenómeno ha impactado en forma especialmente indeseable a los
todos países latinoamericanos, con la interesante excepción de
Uruguay.
De acuerdo con el PNUD algunos de nuestros países poseen hoy la mayor
desigualdad en el reparto de la renta en el mundo, más regresiva aún
que las de los países más pobres del África.
Por ejemplo en Argentina, según cifras oficiales, en 1970 los
asalariados recibían el 47% de la renta nacional. En 1997, recibieron
menos del 25%, y la brecha entre ricos y pobres sigue ensanchándose.
Los expertos de Naciones Unidas opinan que esta polarización en la
distribución de ingresos y bienes provoca inseguridad de muchas
formas diferentes.
No sólo pone
límites al acceso a trabajos estables y remunerados con dignidad.
También limita la posibilidad de obtener un ingreso asegurado ante la
vejez o la incapacidad, obstaculiza el acceso a la instrucción
necesaria para desempeñarse en las posiciones laborales más dinámicas
e impide la competencia económica en condiciones legítimas, por
ejemplo por la desigualdad en el acceso a la información y al
crédito.
La
inestabilidad laboral creciente, potenciada por las nuevas formas
precarias de contratación, causa reducción en los salarios. La lucha
por la baja de costos genera ambientes de trabajo más inseguros, los
que a su vez provocan problemas de salud que deterioran aún más las
condiciones económicas de quienes los sufren.
El
desempleo, la enfermedad y la violencia, entonces,
si bien son fenómenos casi generalizados a nivel mundial, también se
relacionan con la mayor desigualdad.
CRISIS DE IMAGEN DE FUTURO
En Argentina los encuestadores indagaron, entre otros temas, sobre los
principales temores que sienten hoy los habitantes del país. El
resultado fue:
Principales
Temores en Argentina (%)
Desocupación : 53,6
Inseguridad : 38,4
Fin de estabilidad económica : 18,0
Ingreso insuficiente : 14,5
Ausencia de futuro : 10,6
Incertidumbre sobre el futuro de los hijos :
9,9
Perder la democracia : 9,3
Droga : 9,3
No garantizar la educación a los hijos : 7,1
Enfermedad : 6,1
Los
investigadores encontraron, en un marco de temores típicamente
"tercermundistas" (a perder la democracia o la estabilidad económica,
a no poder educar a los hijos) que la desocupación, la incertidumbre
económica y los bajos ingresos forman el 86% de los temores de los
argentinos, seguidos por la inseguridad (38%).
Sobresale un sentimiento generalizado en la población, que marca
fuertemente su percepción de estos años en Argentina pero que también
se encuentra en muchos otros países de la región: el "SÍNDROME DE
AMPUTACIÓN DEL FUTURO", o de "la tiranía del presente".
Para la mayor
parte de los argentinos, la enorme brecha entre las aspiraciones y lo
posible les produce tristeza, frustración y desaliento. El presente y
la supervivencia cotidiana ocupan todo el espacio consciente. Han
disminuído las expectativas y aspiraciones de cara al futuro, y
existen serios temores sobre el futuro que enfrentarán los propios
hijos.
Algunas de las
respuestas, reiteradas en la encuesta, fueron:
- "Yo no alcancé el nivel que esperaba, y creo que mis hijos tampoco
lo van a alcanzar... probablemente ni siquiera puedan mantener nuestro
nivel actual".
- "Trabajo para vivir, comer y pagar los impuestos y las cuentas de
los servicios".
- "¿Para qué mis hijos van a estudiar veinte años como lo hicimos sus
padres? ¿Para después estar como estamos nosotros?"
- "El abuelo era verdulero y quería que su hijo fuera médico para que
viviera mejor que él. Hoy los médicos, ingenieros o abogados esperan
que sus hijos sean verduleros, para que ganen mejor".
- "Te llenás de resentimiento ante la impotencia por las cosas que
pasan".
- "A ellos (los integrantes del poder) no les importa nada: todos se
llenan de plata".
Los
entrevistados viven un tiempo de supervivencia, con fuerte predominio
de lo individual.
Hay desestructuración de los mecanismos públicos de seguridad y
protección social, en parte por la crisis económica y en parte por
el resurgimiento de una ideología que estimula y premia el logro
personal por sobre los esfuerzos y apoyos colectivos. Esto otorga
mayor potencia a la iniciativa individual de las personas. También las
deja solas frente al mundo, sin red de apoyo social. La
responsabilidad sobre el propio porvenir viene acompañada por la
soledad para afrontar los fracasos.
INSEGURIDAD Y PODER
A lo antedicho se agregan muy bajos niveles de confianza en las
instituciones, tal como lo demuestra la siguiente encuesta realizada
sobre 3000 casos por CEOP, una de las principales consultoras
argentinas (año 2000):
Credibilidad en Argentina (%)
Medios de comunicación : 64
Iglesia : 60
Empresarios : 47
Fuerzas Armadas : 40
Poder Judicial : 37
Sindicatos : 34
Poder Legislativo : 33
Presidente y sus Ministros : 31
Partidos Políticos : 28
De acuerdo con
el Informe Argentino sobre Desarrollo Humano de 1998, los argentinos
descreen no sólo de los integrantes de los poderes del Estado, sino
también de los otros factores de poder: los partidos políticos, los
sindicatos, las fuerzas armadas, la iglesia y el empresariado. Sienten
que entre dirigentes y dirigidos se ha abierto una enorme brecha, que
a los dirigentes no les interesa intentar cerrar.
En cuanto al empresariado, desde la perspectiva de la población tanto
los empresarios argentinos como extranjeros comparten acusaciones de
individualismo y corrupción.
LAS SALIDAS
Informes de contenido tan crítico y coincidente pese a haber sido
redactados en lugares y países diferentes, parecen brindar el marco
para diseñar salidas constructivas.
Por ejemplo, aunque muchos argentinos no consiguen trabajos dignos ni
sienten que puedan progresar por sus méritos personales sino por su
aspecto físico y sus relaciones,
También creen que su espíritu de lucha y su solidaridad les pueden
permitir salir adelante siempre que cuenten con dirigentes honestos
(!).
En síntesis, los Informes sobre Desarrollo Humano (en este caso de
PNUD-ONU, de Argentina y de Chile) brindan tanto la oportunidad de
reflexionar sobre nuestros problemas como información para comenzar a
diseñar políticas, planes y medidas específicas de mejora.
El caso argentino y las opiniones presentadas (extraídas del Informe
Argentino sobre Desarrollo Humano de 1998), se repiten con
distintos matices en toda Latinoamérica, y no existe posibilidad
de desarrollo humano en un marco de creciente inseguridad percibida.
La sociedad, para mejorar su grado de
desarrollo, reclama mejorar la seguridad en todos los ámbitos. Los
directivos de Seguridad podemos hacer contribuciones sustanciales con
nuestro protagonismo, iniciativa y acción conjunta. Y no cabe duda:
podremos enfrentar el desafío.
El autor, Prof. Edgardo
Frigo (
efrigo@mr.com.ar
,
www.forodeseguridad.com/frigo.htm ),
coordina este Foro
de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad, y es Director
Académico de la Federación Panamericana de Seguridad Privada.