El fracaso en lograr
equidad y mejor distribución del ingreso
El lema de la última reunión del Foro Económico Mundial en Davos
(Suiza) del 2001 fue "Bridging the divides” (reduciendo las
divisiones).
El principal tema de discusión de más de 2000 dirigentes de la elite
económica mundial fue la brecha entre ricos y pobres, entre
quienes acceden a la salud, los alimentos y la educación y los que no
tienen nada.
Los más ricos están tomando conciencia de estos problemas, mirando sus
propios intereses. Quien no tiene nada no forma parte del “mercado”.
La gente demasiado pobre no es negocio.
El tema de la desigualdad es particularmente importante en
Latinoamérica, que se ha convertido en el continente más desigual del
mundo, más aún que África.
Algunos datos conocidos en Davos 2001:
• El mundo tiene unos 6,000 millones de habitantes.
• 1,200 millones viven con menos de un dólar por día.
• 3,000 millones (la mitad de la población mundial) viven con menos de
dos dólares por día.
• Un ciudadano suizo gana en un día lo mismo que un ciudadano etiope
en un año.
• El 80% de la población mundial (cerca de 5,000 millones de personas)
tienen menos del 20% de la renta mundial.
Esta situación global, que se repite con diferentes matices en
nuestros países, se ha convertido en una bomba de tiempo. Pero lo más
inquietante es que la globalización está aumentando la inequidad en
lugar de ayudar a disminuirla.
Kofi Annan, Secretario General de la ONU, dijo: “Si no podemos hacer
que la globalización funcione para todos, no funcionará para nadie”.
Los empresarios están comenzando a recibir el mensaje, y discuten como
aumentar la responsabilidad social de sus organizaciones, y no
solamente sus ganancias. Laurent Fabius, Ministro de Economía de
Francia, dice: “La globalización es un hecho. Nuestro objetivo es
hacerla más humana”.
Los dirigentes de los países subdesarrollados, entre ellos los
latinoamericanos, quieren más que palabras. Piden igualdad en las
reglas de juego de apertura de las economías, por ejemplo acceso de
sus productos agrícolas a los mercados protegidos como el europeo.
El bando de los “ortodoxos”, que incluyó a Stanley Fischer del
FMI y a la presidente de Hewlett Packard, Carly Fiorina, cree que la
globalización “funciona bien, sólo hay que perfeccionarla”.
Los reformistas en cambio creen que se requieren cambios
profundos en la economía global para cambiar las injustas reglas de
juego que los países más fuertes imponen a las naciones
subdesarrolladas.
La Dra. hindú Vananda Shiva pregunta: “¿De qué libre competencia nos
hablan, cuando cinco grandes corporaciones dominan el comercio mundial
de semillas?”
A pesar de las buenas
intenciones, poco se avanzó desde el año 2001.
Y para muchos quedó claro
que los defectos de la globalización están amenazando con arruinar la
fiesta de los más ricos.
El autor, Prof. Edgardo
Frigo (
efrigo@mr.com.ar
,
www.forodeseguridad.com/frigo.htm ),
coordina este Foro
de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad, y es Director
Académico de la Federación Panamericana de Seguridad Privada.