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¿Qué sucede cuando un
auto choca a 100 kilómetros por hora?
¿Usted SABE LO QUE SUCEDE en el primer segundo después chocar a 100
Km./hr. contra un objeto sólido (pared, muro, etc.)?
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En la PRIMERA DÉCIMA de segundo, la defensa delantera y la parrilla se
destruyen.
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Durante la SEGUNDA DÉCIMA de segundo, el capot se destroza
levantándose y golpeando el parabrisas, mientras que las ruedas
traseras se levantan del piso. Simultáneamente los guardabarros
empiezan a envolverse con el objeto sólido y aún cuando el bastidor
del auto se ha detenido, el resto del vehículo todavía viaja a cerca
de 100 Km./hr. El instinto hace que el conductor estire sus piernas
contra el impacto y entonces se le rompen las uniones de las rodillas.
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Durante la TERCERA DÉCIMA de segundo, el volante empieza a
desintegrarse y la columna de dirección se incrusta en el pecho y las
costillas del conductor. Esto no sucedería si el cuerpo se mantuviera
en su lugar en la parte de atrás del asiento.
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La CUARTA DÉCIMA de segundo, más de medio metro del frente del coche
está destruido mientras que la parte trasera aún se mueve a unos 60
Km./hr.
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En la QUINTA DÉCIMA de segundo, el conductor queda aprisionado por la
columna de dirección y la sangre llega a sus pulmones. En este
momento, si trajéramos el cinturón, sólo nos romperíamos las
costillas por la presión pero no dañaría de manera importante los
pulmones ni se lesionarían los órganos internos.
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En la SEXTA DÉCIMA de segundo, el impacto es tan fuerte que a los pies
se le salen los zapatos aunque estén bien atados. Los pedales se
envuelven en los pies.
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El bastidor del auto se dobla por la mitad y la cabeza del conductor
golpea el parabrisas y el tablero mientras las ruedas traseras, aún
girando, caen nuevamente al piso. Si el cinturón estuviera puesto,
nuestra cabeza se mantendría en posición por la tensión normal
ocasionada por el instinto natural de conservación.
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En la SÉPTIMA DÉCIMA de segundo, los ejes y las puertas caen del
bastidor del auto, el cual atrapa al conductor. Pero a él no le
incomoda, porque ya está MUERTO y las últimas tres décimas de segundo
no le significan nada, pues el problema son únicamente las primeras
siete décimas de segundo.
Piense:
Si el impacto hubiese sido con otro vehículo, la energía en juego se
duplica por la velocidad de ambos. Las consecuencias serán peores para
el más débil.
Ahora, ¿QUIERE ABROCHARSE EL CINTURÓN?
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Este artículo fue enviado por Carlos Suchowolski. ¡Gracias, Carlos! |
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