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Pandemia: Como mantener MAS segura a NUESTRA gente

El personal de Seguridad enfrenta un gran riesgo profesional. Cuidémoslo.

 

A consecuencia de la Pandemia por Covid-19, en muchos países se han decretado cuarentenas para proteger a la población. 

Estas cuarentenas, en general EXCLUYEN al “personal esencial”, tal como los miembros del equipo de salud, y el de Seguridad. 

Pero la profesión no protege contra el contagio. Tenemos un número desproporcionado de contagios entre el personal que se encuentra “en la primera línea”, más cerca de los pacientes infectados. 

Como directivos, ¿qué debemos saber para desplegar adecuadamente a nuestro personal en estas circunstancias, cuidándolos todo lo que sea posible?


1. HAY PERSONAS QUE CORREN MAYOR RIESGO

No todas las personas corren igual riesgo de muerte. 

Las personas mayores y quienes tienen afecciones crónicas tales como diabetes, hipertensión y obesidad, enfrentan una mayor tasa de mortalidad por Covid-19. Y los factores de riesgo se POTENCIAN unos a otros. 

Por ejemplo, y aunque en otros países las cosas son muy parecidas, las estadísticas chinas muestran estas tasas de letalidad:

Menores a 50 años: 0,5%
50 a 59 años: 1,3%
60 a 69 años: 3,6%

Además, en cada una de estas franjas de edad, las personas con DIABETES tienen un riesgo de muerte TRES VECES MAYOR que el de la población no diabética. 

Esto sugiere que la tasa de letalidad para alguien que se infecta y suma ambos factores, como por ejemplo tener 62 años y ser diabético, podría acercarse al 10%. O sea, VEINTE VECES MAYOR a la de una persona joven sin afecciones crónicas.

Además de la diabetes, otras afecciones crónicas también aumentan el riesgo. Una persona que sea añosa, obesa, diabética e hipertensa, sumatoria de condiciones que no es rara de ver, podría correr un riesgo CINCUENTA VECES MAYOR que un joven sano.

A medida que los países fueron estableciendo premisas de cuarentena, las empresas y los trabajadores considerados esenciales quedaron excluidos de estas reglas o recomendaciones. 

Sin embargo, estas premisas no contenían guías sobre cómo proteger a los trabajadores esenciales, COMO LOS NUESTROS, que corren un mayor riesgo por la función que cumplen, su edad avanzada, condiciones crónicas preexistentes, o mucho peor aún, por la combinación de todos estos factores.

Los datos sobre riesgo ocupacional para Covid-19 no son sólidos. Pero los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informan riesgos de infección muy aumentados para los trabajadores de la salud.

También los informan para otros trabajadores con ocupaciones en las que es difícil mantener un distanciamiento físico seguro. 

Esto ocurre, por ejemplo, con quienes que se ocupan de los comestibles, el transporte, la policía, la seguridad privada, y quienes trabajan en las cárceles, establecimientos geriátricos, etcétera. 

Incluso el sexo del trabajador es importante, ya que hombres y mujeres parecen tener niveles de riesgo diferentes.


2. FRENTE AL VIRUS, NO HAY LUGAR SEGURO

Cada vez quedan menos lugares libres del virus, aunque se mida la temperatura de las personas al entrar, se limpien bien las superficies, se tomen todas las otras precauciones, y nadie tenga síntomas. Todavía. 

Se han reportado contagios en toda clase de lugares imaginable, desde los más obviamente inseguros, tales como hospitales y centros de salud, hasta los lugares supuestamente más seguros. Ha habido hasta ministros y presidentes infectados. 

Entonces, frente al virus no hay lugar completamente seguro. Pero a la vez, no todos los puestos son iguales. 

• Hay algunos de muy alto riesgo, como por ejemplo los vinculados con instituciones de salud. 

• Otros puestos tienen menores niveles de riesgo mucho más bajos, en ellos el trabajador tiene menor exposición, se expone por periodos más breves, etcétera. 


3. NINGÚN CUIDADO ES SUFICIENTE

Un trabajador que desarrolla tareas en un área de riesgo, puede protegerse de distintos modos. Puede mantener distancia de otras personas, cuidar la higiene de las manos, evitar tocarse la cara, usar equipo de protección personal, higienizar frecuentemente su lugar de trabajo…

Aún con esos cuidados, el protegerse en el trabajo puede no ser suficiente para evitar el contagio. Ha habido casos de contagio incluso entre trabajadores que usan protección corporal completa. 


4. LOS CONTAGIOS DISMINUYEN CON EL EQUIPAMIENTO Y LA CAPACITACIÓN ADECUADOS

Se ha demostrado que, sea cual sea el grado de riesgo personal que corra un trabajador, ese riesgo disminuye SUSTANCIALMENTE cuando el trabajador ha recibido todo el material de protección e higiene que se necesita en su puesto.

También es fundamental que reciban la CAPACITACIÓN requerida, que debe ser adecuada, profunda y reiterada.

Encontrarse en una situación de riesgo aumenta las posibilidades de contagio, pero no lo asegura. 

Muchos hombres de Seguridad, por la propia naturaleza de su tarea, se encuentran en situación de continua exposición y riesgo, y seguirán estándolo. Entonces, es imprescindible continuar con la capacitación, y seguir equipándolos con lo necesario. 


5. DESPLEGAR ADECUADAMENTE A NUESTRA FUERZA LABORAL

Quienes supervisamos a otras personas, deberíamos tener toda la información necesaria para desplegar a nuestra fuerza laboral de modo adecuado.

• Sabemos cuáles son los elementos de protección personal, y la capacitación en protocolos de acción específicos, que se requieren en cada puesto de trabajo.

• Conocemos la edad, el sexo, las condiciones de salud y los factores de riesgo preexistentes, de cada uno de nuestros empleados. 

• También conocemos con precisión la naturaleza de la tarea que desarrolla cada uno, y podemos predecir de modo razonable el nivel de riesgo de cada puesto concreto. 


Entonces, tenemos:

• Por una parte el RIESGO DEL PUESTO, que nos habla de la posibilidad DE INFECTARSE, según el grado de contacto potencial con personas que puedan tener o tienen el virus. Groseramente, podríamos clasificar al riesgo de cada puesto en Bajo, Medio y Alto.

• Y por otra, el RIESGO INDIVIDUAL, que surge de la Historia Clínica del trabajador nos permite evaluar su riesgo DE MORIR en caso de infectarse. También podríamos clasificar al riesgo individual que corre cada trabajador en Bajo, Medio y Alto.

Combinando todos los factores, seguramente podremos tomar decisiones adecuadas, que nos permitirán: 

a) cubrir los puestos que se necesitan, 
b) proteger a nuestros trabajadores todo lo posible de infectarse, y 
c) lograr que, aunque se infecten, cursen su enfermedad con menor cantidad de consecuencias graves, y de sufrimiento personal y familiar.

Recordemos que aunque ya hemos mejorado nuestro manejo de la situación, la crisis por pandemia continúa.
Apreciado Colega, a las lecciones las seguimos aprendiendo cotidianamente.

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