Frecuentemente los presupuestos para la seguridad en la empresas se
ven afectados por recortes de los departamentos de Finanzas. Sin
embargo, cuando algo sucede, estos liberan el "presupuesto del miedo"
y a toda prisa pretenden solucionar lo que en su momento se subestimó
o pasó desapercibido en la protección de bienes e instalaciones.
Por
Mario Avilés Morón
El mundo se cimbró con los acontecimientos que enlutaron a los Estados
Unidos de Norteamérica y a todo el mundo libre; el terrorismo como
expresión de incapacidad para transformar esquemas de relación por
vías pacíficas o legales es tan antiguo como la humanidad misma.
Sin embargo los efectos de
éste en un planeta "globalizado" como el actual, no sólo nos permite
presenciar el acto terrorista "en vivo" por televisión sino que nos
impacta de inmediato de diferentes maneras.
Por ejemplo, ¿quién
pensaría hace treinta años en que sucesos lamentables como los del 11S
provocarían, a más de tres mil kilómetros de distancia, el cierre de
sucursales bancarias en la ciudad de México?. Aparentemente no habría
relación de una situación con otra.
La palabra "Terrorismo" fue utilizada por primera vez en la
Conferencia de Bruselas para la unificación de Derecho Penal en 1931 y
desde entonces se ha generalizado para denominar a la violencia
criminal indiscriminada y con graves consecuencias, llevada a cabo por
organizaciones e individuos armados
Las consecuencias del terrorismo y sus enseñanzas nos resultan mas
familiares que en el pasado; los cambios de escenarios producto de los
atentados han llevado al país más poderoso del mundo a revisar sus
esquemas de seguridad que evidentemente fallaron y de ahí que, en
cascada, la seguridad nacional, la aeroportuaria, los procedimientos
migratorios entre otros fueron ajustados durante la emergencia y
seguirán siendo revisados para reducir la probabilidad de "entrada de
riesgos" que afecten la seguridad de la Unión Americana.
Lo anterior sin duda debe ser motivo de reflexión para los
profesionales y responsables de la seguridad de nuestro territorio y
en particular para los Directivos y encargados de la protección de
instalaciones, bienes y personas en los diferentes sectores de la
economía nacional.
El entorno es distinto
y al igual que en otras latitudes los dispositivos de seguridad
deberán adaptarse a la nueva realidad, trabajando en "tiempos de paz"
para no generar un estado de crisis que regularmente trae consigo
pérdidas cuantiosas que, de prevenirse, regularmente son menores a las
que produce el verse sorprendido y reaccionar sin preparación ante un
siniestro.
EL PRESUPUESTO DEL MIEDO
En México frecuentemente los presupuestos para la seguridad
en la empresas se ven afectados por recortes de los departamentos de
Finanzas. Sin embargo, cuando algo sucede, estos siempre liberan el
"presupuesto del miedo" y a toda prisa pretenden solucionar lo que
en su momento se subestimó o de plano pasó desapercibido en la
planeación de la protección de las instalaciones y bienes
institucionales.
Hace falta dinero para prevenir, pero siempre sobrará para
remediar. Este es unos de los problemas graves de la seguridad.
Si no, veamos la reacción
del Congreso de los Estados Unidos, que en los últimos años han
reducido sistemáticamente el presupuesto de defensa de su país y que
en crisis no sólo autorizaron los veinte mil millones de dólares
que el Presidente Bush solicitó ¡sino que le dieron el doble! Ver
para creer...
Finalmente, recordemos: el mundo está cambiando
y debemos prepararnos ante ello, no esperemos que el destino nos
alcance.