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Por
Víctor Casuso del Aguila
Lucia, salió
apresurada de su centro de trabajo, eran las 18.00 horas
aproximadamente de un día cualquiera, tenía que llegar a una cita
familiar, levantó la mano y se detuvo un vehículo, sólo recuerda que
era color azul y que tenía el logotipo de taxi ubicado en la luna
delantera; no recuerda como, pero dos palabras le hicieron volver a
la realidad: “Esto es un secuestro”.
Cuando quiso reaccionar se encontró con un arma apuntándole;
doscientos metros más adelante se subió otro individuo; la
secuestraron por tres horas, le robaron sus joyas, retiraron dinero
de dos cajeros automáticos (ATM) y después de recorrer diferentes
lugares, la abandonaron en la carretera central amenazándola que se
quedaban con sus documentos y que si daba parte a la policía ya
conocían todo de ella y que su vida correría peligro.
Esta historia no es ficción; es real y sucede en forma frecuente en
Lima, la capital de la Republica de Perú.
Al conversar con Lucia, entre otras cosas quise conocer que nivel de
Autoprotección tenía, o que sabía sobre aspectos de Seguridad; ella
había leído o escuchado algo sobre estos temas pero nunca las puso
en práctica.
¿Porqué? Sencillamente, indicó, porque las recomendaciones que le
dieron, le querían cambiar su forma de vida y las rutinas que ella
realizaba en forma diaria.
Las estadísticas frías que se manejan en el ámbito policial y/o de
seguridad ciudadana, demuestran que, al igual que ocurre en otras
capitales latinoamericanas, la inseguridad en la ciudad de Lima
es real. También es verdad que la intencionalidad de la
delincuencia común, específicamente aquella que se especializa en
delitos violentos contra personas, está en relación directa con la
exposición de la víctima.
He participado en eventos nacionales e internacionales y en cada uno
de ellos he recibido una definición diferente de lo que es la
Seguridad Personal y un número ilimitado de recomendaciones que como
Lucia, muchas personas no ponen en práctica, sencillamente porque no
se adecuan a su modo de vida.
¿Qué hacer entonces para evitar ser víctima de un secuestro al
paso o Express? ; aquí algunas recomendaciones:
Desarrollar como primera medida un cuestionario de evaluación de
su propio riesgo, en el que se deberá indicar en forma veraz
todas las medidas de seguridad que adopta en su desplazamiento a pie
y/o en vehículo, como conductor o pasajero, así como el tiempo que
tiene de las 24 horas del día de “exposición”, es decir el tiempo
que permanece en la calle; si en la evaluación se obtiene un
porcentaje que califica como regular o malo, necesariamente debe de
cambiar sus rutinas y/o modo de vida, porque es una víctima
potencial de secuestro.
En segundo lugar se debe conocer cuales son las condiciones que
tiene a su favor el delincuente para cometer un ilícito violento
contra una persona, con la finalidad de tratar de contrarrestarlas,
estas son:
LA SORPRESA es el principal factor que se da para que se produzca un
hecho delictivo violento, para contrarrestarlo debemos estar
atentos, alertas o como quiera llamarlo, en el tiempo que estamos
expuestos (a pie o en vehículo).
EL CONOCIMIENTO DE LA VÍCTIMA Y/O DEL TERRENO; es la segunda
condición; en el caso de los secuestros al paso o Express, los
delincuentes muchas veces no conocen a sus víctimas, pero sí conocen
el terreno y las actividades que esta realiza; en el caso de Lucia
su secuestrador conocía que casi todos los días solicitaba un taxi
en el mismo lugar y a la misma hora.
Para
contrarrestar esta condición es necesario conocer nuestras
debilidades con relación a nuestras actividades diarias y que se
convierten en rutinas.
La tercera condición es que el delincuente casi siempre ES MÁS
RÁPIDO QUE LA VÍCTIMA, para contrarrestar esta condición las
personas cuando están expuestas, deben de dejar de pensar en otra
cosa y permanecer no solo alerta física sino mentalmente, estando
preparado para reaccionar en forma rápida frente a un riesgo
evidente.
Solo existe
una regla: ”LA OBSERVACIÓN”, si las personas aprenden a observar van
a detectar el riesgo o peligro inmediatamente y podrán salvarse de
un delito inminente, es decir evitarán cerrar el circulo encubierto
de la amenaza contra su persona.
La cuarta y última condición es EL DOMINIO ABSOLUTO DE LA SITUACIÓN,
el delincuente ya tiene todo controlado y es mejor no poner
resistencia porque pueden resultar heridos o muertos.
Lo
recomendable es aprender a tener dominio de si mismo mediante el
autocontrol y evitar que el delincuente vaya a cometer un delito
adicional al que tuvo la intención de hacerlo.
Víctor Casuso del Águila,
autor de este artículo (
vcasuso@vca.com.pe
), es Gerente de Operaciones de VCA de
Lima - Perú. Gracias Víctor!
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