Por
Keith Blogg
¿Qué tienen en común el gigante de la industria química Proctor and
Gamble, la compañía líder en IT, Oracle, y el ex cónsul general francés
en Houston, Texas? La respuesta es que todos ellos han estado
involucrados en una de las más grandes industrias del nuevo milenio: el
espionaje corporativo.
Sus casos ponen al descubierto a una industria global que en un año le
ha quitado a las compañías estadounidenses su información privilegiada y
su propiedad intelectual por un valor de USD 59 billones (£34 billones),
según una encuesta de la American Society of Industrial Security
(Sociedad Americana de Seguridad Industrial) y PricewaterhouseCoopers,
publicada en el año 2002. Un cálculo estimativo indica que las cifras
actuales ascienden a USD 100 billones.
Este estudio del área, que ha tomado en cuenta las experiencias de 138
compañías pertenecientes al ranking Fortune 1000, demostró que el 40% de
los empleados sospecha o efectivamente sabe del robo de información
privilegiada en sus compañías e informó que la mitad de aquellos que
habían sido afectados mencionaron que el blanco del espionaje fueron una
serie de proyectos de investigación y desarrollo, con una pérdida
promedio de USD 405.000 (£231,000) por cada uno de estos robos - la
cifra no tuvo en cuenta la ventaja competitiva perdida.
Una asombrosa estadística muestra que el 90% de las computadoras
conectadas a Internet están infectadas con spyware -se trata de un
software instalado en una computadora sin que su dueño lo sepa con el
fin de recopilar información y retransmitirla a terceros [véase "¿Hay
espías en mi computadora?", G4S internacional, 5 de septiembre, págs. 27
y 28, disponible para descargar de la página web http://www.g4s.com/].
La cantidad de intentos de robo de datos confidenciales ha aumentado en
un 50% en un año de acuerdo con el estudio antes mencionado, y
aproximadamente el 45% de las compañías han tenido episodios de acceso
no autorizado a datos corporativos por parte de individuos que en razón
de su cargo tienen acceso a esta información confidencial (llamados
insiders).
Recopilación de Información de Inteligencia
En Europa, la alarma suscitada por las actividades de la red de
espionaje electrónica Echelon, controlada principalmente por los EE.UU.,
que incluye el espionaje industrial entre sus prácticas de recopilación
de datos de inteligencia, ha llevado al Parlamento Europeo a solicitar
que la encriptación de los correos electrónicos se convierta en norma y
a intentar lograr una mayor cooperación entre compañías europeas y los
servicios de contraespionaje. En su informe, el Parlamento Europeo
denunció que Echelon fue capaz de interceptar mensajes de
telecomunicaciones por satélite, correos electrónicos y faxes
internacionales.
El año pasado, en Gran Bretaña, el servicio de contrainteligencia M15
expresó su "profunda preocupación" por la infiltración de espías chinos
en los negocios británicos, y asimismo declaró que el espionaje es
realmente desenfrenado y que ello es una de las serias consecuencias de
la economía globalizada.
En la batalla por la protección de secretos comerciales, el éxito de un
nuevo emprendimiento no es solamente lo que está en juego sino también
el futuro mismo de la compañía.
En muchas compañías, la brecha entre ganadores y perdedores es tan
delgada como unas pocas semanas o aún unos pocos días solamente, ya que
es posible que años de investigación puedan perderse en el robo de un
proyecto o de formulaciones o que meses de tratativas para lograr una
fusión o una adquisición sean tirados por la borda debido a que la
competencia ha robado la cifra final de la oferta.
Contrariamente a lo que ocurre con los bienes tangibles, que se pueden
ver si han sido robados, es posible que por años se le haya estado
sustrayendo a una compañía su propiedad intelectual o su ventaja
competitiva y que nadie se de cuenta.
La competencia puede sacar ventajas en el mercado constantemente, ya sea
haciendo una oferta más baja en una licitación o simplemente
desarrollando innovaciones más económicas o más rápidamente. Sus
secretos corporativos en manos de la competencia significan conocimiento
que puede volverse en su contra.
Todo aquello que pueda traerle beneficios a su compañía y colocarla en
una posición de ventaja sobre sus competidores es el blanco natural de
la industria del espionaje. Ello varía desde el código fuente de una
computadora, un software pronto a lanzarse hasta su propiedad
intelectual, sus planes de marketing, secretos corporativos,
documentación de investigaciones, etc.
El espionaje corporativo no se limita, por supuesto, a los actores
globales y a una inversión técnica masiva. Es posible que los espías
profesionales descubran el perfil de una pequeña compañía obteniendo sus
conversaciones privadas, documentos desechados, memos, proyectos y
desechos de material de viajes.
El enlace más débil
Allen H Beiner, consultor en sabotaje electrónico del FBI, afirma
que el enlace más débil con respecto a la protección de datos
comerciales vitales es el trabajador mismo.
"Podemos colocar firewalls (cortafuegos) en cada una de las computadoras
pero en realidad todo depende de la persona", agrega el consultor.
Según datos de un cálculo estimativo, dos tercios del total del
espionaje corporativo en los EE.UU. es desarrollado por los propios
empleados.
En algunas ocasiones, los empleados venden secretos corporativos con
fines de lucro. En otros casos, pueden hacerlo por venganza. Un empleado
disconforme es capaz de enviar sus secretos corporativos directo a la
competencia.
Las entrevistas de trabajo también constituyen otra fuente de espionaje
más "discreta" para las compañías inescrupulosas. Preguntas tales como
"¿Cuáles han sido tus tareas?" o "¿Cuál es el próximo paso de tu
compañía?" son formuladas con el sólo fin de conocer los secretos
profesionales del rival.
A menudo, los empleados roban simplemente por las suculentas recompensas
que se les ofrecen. Este año, dos personas, una de ellas empleada de
Samsung Electronics, fueron arrestadas en Corea del Sur por intentar
robar tecnología de fabricación de telefonía celular valuada en USD 1.3
billones (£ 0.75 billones) de la compañía en la que trabajaban y
venderla a otra compañía en Kazajstán.
El caso puso de manifiesto el alza del índice de filtración de
tecnología a través del espionaje. De acuerdo con datos brindados por el
Servicio de Inteligencia de Corea, la cantidad total de casos en el año
2003 fue de seis, por un valor de USD 13.9 billones (£8 billones),
aumentando a 26 casos en el año 2004 por un valor de UD 32.9 billones
(£19 billones) y finalmente de 29 casos el año pasado por un valor de
USD 35.5 billones (£20 billones).
El valor de la basura
En el caso Proctor and Gamble, un ex experto en inteligencia de
Vietnam, John Nolan, encabezó una operación encubierta que tenía como
fin descubrir los secretos de las exitosas marcas comerciales de
productos capilares Salon Selective y Finesse, pertenecientes a su rival
Unilever.
La operación,
que incluyó "dumpster diving" ("buceo en la basura") - práctica que
consiste revisar los cestos de basura en busca de información- fue
encubierta por los propios ejecutivos senior de P&G, quienes no sólo no
sancionaron la operación sino que se dirigieron a sus rivales y les
confesaron todo. Como resultado, tres empleados fueron despedidos.
Oracle también utilizó la práctica de "dumpster diving" para intentar
obtener los secretos corporativos de su más grande rival, Microsoft.
Apodado "Garbagegate" [por la combinación de "garbage": basura, y "gate"
en alusión al escándalo "Watergate"], los ataques fueron declarados
legítimos por su CEO Larry Ellison.
Posteriormente se descubrió que uno de los integrantes de otro de los
grupos dedicados a la recolección de residuos en el hogar de un
ejecutivo estadounidense en Houston era el cónsul general de Francia.
Este funcionario se defendió asegurando que estaba recolectando basura
para rellenar un hueco en su jardín pero el FBI estaba convencido de que
el hueco que quería rellenar era en beneficio de la capacidad de defensa
de Francia.
Las técnicas que utilizan los espías corporativos evolucionan
constantemente. Sin embargo, algunas son sorprendentemente simples.
En Sudáfrica, y escondidos en salones de conferencias, se han encontrado
teléfonos celulares cuyo sistema había sido modificado esperando su
activación remota . Es decir, se modificaron los teléfonos de tal manera
como para que no sonaran al recibir una llamada sino que simplemente se
prendan y transmitan todo lo que oigan a través de un micrófono
sensitivo.
Este año una pareja israelí fue arrestada por supuestamente haber
desarrollado una pieza de software maliciosa -conocida como el "Caballo
Troyano"- que infecta el sistema de la computadora y permite que
personas ajenas tengan acceso a documentos confidenciales, hojas de
cálculo, correos electrónicos, y asimismo las claves y los nombres de
usuario contenidos en las computadoras.
Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto? Además de la protección
técnica de aquellos datos guardados en una computadora es necesario
desarrollar un programa de capacitación en cuestiones de seguridad para
los empleados.
"Los empleados deben ser la principal línea de
defensa de la compañía", sugiere el especialista en seguridad de
información Capt Raghu Rahman, CEO de Mahindra Special Sercvices Group.
"Un empleado atento y capacitado es más eficiente que cualquier
sofisticado sistema de seguridad y además presentan la ventaja de estar
disponibles a un menor costo", agrega.
"En segundo lugar, debe considerarse la seguridad de la información y no
la seguridad de IT, y ello debe formar parte de las principales
responsabilidades del área de administración de la compañía. Ello
implica un cambio cultural en el modo de pensar, especialmente en el
subcontinente Indio, en donde los elementos privacidad y protección de
datos han estado tradicionalmente ausentes".
Todas estas son buenas pautas a seguir por todo tipo de compañía, sea
pequeña o mediana, ya que son las personas menos pensadas las que puedan
estar recolectando información sobre las actividades y los planes de su
compañía más allá de límites insospechados.
Este artículo, de autoría de
Keith Blogg, fue tomado del sitio Web de G4S,
www.g4slatam.com
Gracias, Keith y Colegas de G4S!